DICIEMBRE DE 2007: SESQUICENTENARIO DE LA LLEGADA DEL TELÉGRAFO A ALMANSA

 

 

Por Miguel-Juan PEREDA HERNÁNDEZ

 

 

 

El año 1857 supuso un hito importante para la Historia de Almansa, al menos en todo lo relacionado con las comunicaciones. Si en noviembre de 1857, la llegada del ferrocarril permitía a los almanseños viajar hasta la capital de España en 12 horas, en diciembre del mismo año, la entrada en servicio del telégrafo eléctrico hacia posible que las noticias importantes viajasen, en apenas unos minutos, en uno y otro sentido, entre nuestra ciudad, Madrid, Alicante y demás poblaciones enlazadas por la red telegráfica. Cuando se cumplen 150 años de aquellos hechos, es un buen momento para recordarlos y reflexionar sobre el impacto que ello produjo en nuestros antepasados.

Almansa, diciembre de 2007.

 

 

Las obras del ferrocarril y el telégrafo corrieron íntimamente unidas. En junio de 1852, entre las condiciones impuestas al constructor de la línea férrea Aranjuez-Almansa, se incluía la instalación “...de un telégrafo eléctrico para uso del Gobierno, compuesto de tres hilos, por lo menos, aparatos y demás condiciones facultativas que son del caso...”.

“Excmo. Sr.: La Reina (Q. D. G.) se ha dignado resolver que en la licitación que ha de verificarse para la construcción por cuenta del Estado de la línea del ferrocarril desde Aranjuez a Almansa, se comprenda el establecimiento por toda su longitud de un telégrafo eléctrico para uso del Gobierno, compuesto de tres hilos por lo menos, aparatos y demás condiciones facultativas que son del caso, y se especificarán en su pliego especial. El Gobierno de S. M. considera que este pequeño aumento de coste, en una obra de tanta importancia, puede muy bien considerarse comprendido en el precio que ha de servir de tipo a la subasta; y así lo propongo a V. E., esperando contestación para disponer los anuncios que procedan y deban ponerse en conocimiento del público, para el de los licitadores. = Dios guarde a V. E. muchos años. = Madrid 26 de Junio de 1852.= Reynoso. = Sr. D. José de Salamanca”.

Según se recoge en la Gaceta de 7 de julio de 1852, la aceptación por parte del marqués de Salamanca tuvo lugar el 5 de julio del mismo año en los siguientes términos:

“Excmo. Sr.: Tengo el honor de contestar a la comunicación de V. E. del 26 del próximo pasado, manifestándoles mi entera conformidad con lo que V. E. se sirve proponerme respecto a que la licitación que ha de verificarse para la construcción por cuenta del Estado del ferro-carril desde Aranjuez a Almansa, se comprende el establecimiento por toda su longitud de un telégrafo eléctrico, considerándose su coste comprendido en el precio que ha de servir de tipo a la subasta. = Dios guarde a V. E. muchos años. = Madrid 5 de Julio de 1852.- José de Salamanca. = Sr. Ministro de Fomento”.

Tres años después, era promulgada la Ley de 22 de abril de 1855, que daba luz verde al inicio del telégrafo eléctrico en España y, por lo tanto, al nacimiento formal de las telecomunicaciones. Entre las líneas previstas, la del Este tomaba como base el convenio suscrito con los constructores del ferrocarril Madrid-Almansa, y a través de ella se pretendía llegar hasta Valencia, Alicante, Murcia (con ramal a Cartagena) y Cuenca, pero con sólo dos hilos: “...el ferro-carril que se ha de construir hasta Almansa, habrá de suministrar al Gobierno dos alambres...”; los tres propuestos en 1852 en la concesión ferroviaria otorgada a Salamanca, se habían convertido en dos.

 

Pero la obra no pudo llevarse a cabo tal y como estaba proyectada; al verificar el reconocimiento de los postes instalados por la Compañía constructora del ferrocarril, pudo comprobarse que éstos eran muy endebles y estaban deteriorados, por lo que resultaba preciso renovarlos en su mayor parte, a lo que se negó la mencionada Empresa.

Se expidió entonces la Real orden de 30 de agosto de 1856, en virtud de la cual el Estado se hacía cargo de los gastos a que esta operación pudiera dar lugar, y se encargó al Ingeniero Inspector del camino que fijase el número y coste de las renovaciones necesarias, para las que se anunció una subasta que quedó desierta por falta de licitadores. Teniendo en cuanta la urgencia del servicio, se autorizó la contratación directa, sin que tampoco tuviera efecto a causa de no haberse presentado contratista alguno.

Dado que el transcurso del tiempo hacía cada vez más perentoria la obra, se determinó proceder al total restablecimiento de la línea, para lo cual se ordenó formar el correspondiente presupuesto y pliego de condiciones para el acopio, pintado y colocación de las perchas.

El 9 de octubre de 1856, la Dirección General de Obras Públicas daba a conocer las bases para la adjudicación, en pública subasta, de la instalación de los postes necesarios para el establecimiento de los alambres de la línea telegráfica entre la capital de España y Almansa. La licitación tendría lugar el 25 de abril del año 1857, presentándose como único licitador Pascual Arteaga, que ofreció los 275.088 reales a que ascendía el presupuesto, siéndole adjudicada la contrata por Real orden de 27 de mayo del mismo año. Todo ello hizo que la línea telegráfica de Madrid a Almansa, una de las primeras en subastarse, fuese de las últimas en acabarse.

El 14 de diciembre de 1857 era entregada la línea telegráfica que unía Almansa con Madrid. Montada por José Ruiz de Quevedo, su coste total fue de 762.186,80 reales, de los que 17.984 se destinaron a gastos de inspección y 18.919,56 a gastos de conservación. Tenía una longitud de 362,47 kilómetros y contaba con estaciones en Aranjuez, Castillejo, Tembleque, Socuéllamos, Albacete y Almansa.

El 31 de diciembre de 1857, se entregaba la línea Almansa-Alicante. Su construcción se había contratado asimismo a José Ruiz de Quevedo y fue posible aprovechar, en toda su extensión, la postería de la Compañía del ferrocarril. Su importe fue de 131.657,32 reales, 4.900 de los cuales correspondían a gastos de inspección y 4.607,88 a los de conservación. Tenía las estaciones de Alicante, Elche y Almansa.

La línea de Almansa a Valencia fue entregada el 7 de marzo de 1858. También había sido adjudicada a José Ruiz de Quevedo. Inicialmente se creyó que podrían ser utilizados los postes de la Compañía del ferrocarril de Játiva al Grao de Valencia, pero no fue posible por el mal estado de la madera; luego se convino con la empresa que construía el ferrocarril entre Almansa y Játiva, hacer a medias la línea, pero tampoco pudo hacerse según lo previsto. Finalmente, de la longitud total de la línea, que era de 132,2 kilómetros, tan solo 26,3 pudieron ser instalados en los postes del ferrocarril. El importe de la línea ascendió a 338.054,43 reales, de los que 30.473 correspondieron a los gastos de inspección y 7.741,21 a los de conservación.

 

RESUMEN

LÍNEAS FECHA DE ENTREGA Km. Postes  FF. CC. Línea 2 hilos COSTE EN REALES
TOTAL Inspección Conservación
Madrid - Almansa 14.12.1857 363 0 363 762.187,80 17.984 18.919,56
Almansa - Alicante 31.12.1857 100 100 100 131.657,32 4.900 4.607,88
Almansa - Valencia 07.03.1858 132 26 132 338.054,43 30.473 7.741,21

 

FUENTE PRINCIPAL: SEBASTIÁN OLIVÉ ROIG

"El nacimiento de la Telecomunicación en España"

http://www.coit.es/museo/laventan/bibliog/olive/libro1/indice.htm

 

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