El inventor almanseño
TADEO PEREDA GONZÁLEZ

 

 

 

 

Tadeo Pereda González nació en Almansa en 1861, donde murió en 1955. Inventor de un aparato destinado a permitir la emisión de la palabra a los extirpados de laringe, Pereda no necesita de nadie que nos narre su historia, ya que él mismo nos la dejó escrita en una MEMORIA impresa en Almansa en los Talleres Gráficos MOLINA. En ella, el Tío Tadeo (como muchos le conocíamos, y al que aún recordamos recorriendo lentamente en sus últimos años la acera de la Calle de Los Bancos), nos ofrece una panorámica de su vida, su operación, sus esfuerzos para recuperar el habla utilizando los aparatos hasta entonces conocidos, sus desvelos para fabricarse uno propio y más perfeccionado con el que poder proseguir con normalidad su trayectoria en los ámbitos familiar, social y profesional, la satisfacción de su logro, sus intervenciones en diversos Congresos, las reseñas que de él y de su invento aparecieron en la prensa de la época, así como de su viaje a París.

En 1969, en reconocimiento a su labor, su ciudad natal tuvo a bien dedicarle una calle. Para que el tesón y la obra  de Tadeo Pereda  no queden en el olvido, hemos querido divulgar y difundir por la Red su Memoria para que todos cuantos se sientan interesados puedan conocerla.

 

Almansa, mayo de 2006.       Miguel Juan Pereda Hernández

 

 

Reseña del fallecimiento de Tadeo Pereda en La Vanguardia correspondiente al 19 de noviembre de 1955, página 4, y fotografía de la placa de la calle que lleva su nombre en Almansa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"MEMORIA RELATIVA A UN APARATO DESTINADO A PERMITIR LA LIBRE EMISIÓN DE LA PALABRA A LAS PERSONAS QUE HAYAN SUFRIDO LA EXTIRPACIÓN TOTAL DE LA LARINGE

 

INVENTOR:

TADEO PEREDA GONZÁLEZ

 

Concedida patente de invención

en el Ministerio de Fomento con

el número 53681.

 

 

     Memoria

Relativa a un aparato destinado a permitir la libre emisión de la palabra, a las personas que hayan sufrido la extirpación total de la Laringe.

 

***

 

Como ya queda indicado en el epígrafe que precede, el objeto del aparato a que se refiere la presente Memoria no es otro que el de permitir la emisión clara y distinta de la palabra a las personas que a consecuencia de una intervención quirúrgica se hallasen privadas de aquellos órganos dispuestos por la naturaleza para la producción del sonido, tales como la Laringe con sus cuerdas, etc.

Muchas han sido las tentativas hechas para realizar la obra humanitaria de devolver la palabra, y por lo tanto el principal medio de comunicación con sus semejantes, a los desgraciados condenados a la mudez después de una penosa enfermedad y de una intervención operatoria llena de peligros; pero el éxito no ha coronado en general los esfuerzos hechos y sólo se han conseguido resultados incompletos. Merecen mención especial los trabajos del cirujano y conocidísimo laringólogo de Berlín Doctor Gluck y los del constructor Delair de París cuyos aparatos no sólo son los más conocidos sino que hasta la invención de Pereda fueron los casi exclusivamente empleados.

El aparato del Doctor Gluck permite una emisión de la voz bastante ronca y apagada que, desde luego para nada recuerda la que era propia del operado antes de sufrir la intervención quirúrgica; pero su grave defecto consiste en que no puede emplearse para una conversación algo prolongada sin producir una excesiva fatiga y exigir un esfuerzo doloroso; y esto por la existencia de una válvula que necesariamente permanece cerrada durante la emisión de la voz quedarlo así interceptado el libre acceso del aire de los pulmones del que habla valiéndose del aparato.

El aparato Delair es completamente intrabucal; su complicación es grande por exigir paladar y dentadura artificiales; su coste es elevadísimo, por emplearse casi exclusivamente el oro para su confección y su uso, por propia confesión del inventor, exige un largo aprendizaje y una educación fonética especial y no permite la libre emisión de algunas consonantes, con lo que resulta la palabra balbuciente y desfigurada.

El aparato a que se refiere la presente Memoria es de construcción sencilla, ligerísima y económica; no entorpece las funciones bucales; no causa fatiga de ninguna clase ni exige más esfuerzo que el que ordinariamente es necesario para la emisión de la voz a las personas que gozan de una absoluta integridad orgánica; permite, por una facilísima regulación, la reproducción de la voz casi con idéntico timbre que el que tenía la del operado antes de la intervención quirúrgica, y finalmente no exige aprendizaje ni preparación previa de ninguna especie.

En suma: el aparato a que nos referimos sustituye de un modo absoluto la Laringe humana que ha sido objeto de ablación, sin más inconveniente que aquellos que son anejos al uso deliberado de un aparato artificial en vez de uno inconsciente por la educación de un órgano.

 

 

Causas que me obligaron a ser inventor

En el mes de Marzo de 1910 empecé a sentirme un padecimiento de garganta que se fué acentuando hasta que tuve necesidad de consultar con varios especialistas, siendo uno de ellos el sabio Doctor y Catedrático de la Facultad de Medicina de Valencia D. Juan Bartual, quien me tuvo en tratamiento cuatro o cinco meses, siguiendo el proceso de la enfermedad.

En el mes de Agosto del indicado año, el Sr. Bartual me manifestó que yo padecía un Epitelioma en la Laringe que reclamaba una pronta intervención quirúrgica, procurando fuese lo antes posible con el fin de dar mayores facilidades para el éxito de la indicada intervención.

Siguiendo las instrucciones de dicho señor marché a Madrid, donde fui reconocido también por varios especialistas que confirmaron el diagnóstico del Sr. Bartual, no sin que antes de confirmarlo se hiciese el correspondiente análisis histológico.

En vista de que todos los señores doctores especialistas estuvieron de común acuerdo, acepté la operación que me aconsejaron, optando porque la actuase el señor Doctor D. Antonio García Tapia que la llevó a cabo el día 22 de Noviembre 1910 en su Sanatorio de Villaluz con completo éxito.

Quedé libre de la tremenda amenaza que sobre mí se cernía, pero a costa de la pérdida de un órgano tan necesario para la vida de relación y para procurarme los medios de vida como es la Laringe.

Como mi profesión es la de comisionista, me era imposible vivir sin hacer uso de la palabra para atender a mis asuntos buscando. así el sostenimiento de mi familia, y confieso que mi desesperación fué tan grande, que llegué a creer que era incompatible con la vida.

Habiendo dirigido varios requerimientos a mi operador Dr. Tapia, me contestó remitiéndome el aparato del Dr. Gluck, aparato del que tuve que desistir por sus muchos inconvenientes.

Creyendo que la falta de éxito estribase en mi impericia, escribí al Dr. Gluck para que me manifestase la forma más adecuada de usarlo y este señor me contestó que podía consultarlo con el Sr. Tapia que estaba enterado del funcionamiento del aparato, y éste me contestó que comprendía lo imperfecto que era, pero que nada nuevo podía decirme respecto a él, no obstante, me facilitaría un modelo del aparato Delair de París, que me fué presentado en la Conferencia celebrada en Madrid en la Real Academia de Medicina el día 20 de Abril de 1911, donde fui presentado en compañía de varios operados por nuestro eminente Dr. Tapia; reconociéndose unánimemente, tanto por los señores académicos como por los operados, que tampoco el aparato Delair podía satisfacer las naturales aspiraciones de éstos.

Como quiera que me era tan necesario el uso de la palabra, pensé construirme yo mismo un aparato para lo cual estuve 18 meses realizando ensayos, pues tenía la convicción de que llevando a la boca del operado los elementos que le faltasen, necesariamente había de conseguir la emisión de voz; fueron innumerables los tanteos y los momentos de desaliento y desesperación; pero como en todos los ensayos que venia verificando notaba algún resultado, estudié el asunto con mayor ahínco, habiendo hoy recogido el fruto de mis desvelos, pues he llegado a conseguir el fin que me proponía.

No considero necesarias más explicaciones sobre lo útil y práctico de este aparato, pues ya podrán juzgar tanto los señores Doctores laringólogos como también los que desgraciadamente hayan sufrido la extirpación completa de la laringe como yo, después de oír hablar a algunos operados con el aparato de referencia.

 

***

 

Leí con voz clara, distinta y bien timbrada la anterior Memoria en el IV Congreso de Otorinolaringología celebrado en Bilbao el día 28 de Agosto de 1912 en presencia de la mayor parte de los señores Laringólogos de España y varios extranjeros.

Al terminar de leer la precedente Memoria, fué tal el éxito y ovación que se me tributaron por los eminentes asistentes al Congreso, que me faltan palabras para describirlo, pues no hubo un solo congresista que no me felicitase tanto por el éxito obtenido como por la impresión que les causó el oírme hablar, siendo la nota más sensacional del Congreso ya que no se conocía ningún aparato de su género que ni remotamente se le aproxime en ventajas, según la conformidad y aprobación de todos los congresistas allí reunidos.

Tampoco puedo olvidar la gran satisfacción que en dichos momentos recibió mi admirable operador tanto por el éxito obtenido en la operación quirúrgica como justificaba mi presentación en dicha Asamblea como también al ser presentado por dicho señor doctor, el operado que con mejor voz y más perfección ha hablado hasta ahora debido a un aparato inventado y fabricado por el mismo operado.

Tal fué el asombro admirativo que produjo mi exhibición que además se ocupó extensamente la Prensa política y profesional en innumerables artículos, algunos de los cuales se reproducen a continuación por ser imposible el hacerlo con todos.

 

 

HERALDO DE MADRID, 30 Septiembre 1912

Bilbao:  Congreso Otorinolaringológico.

-¿Quién es el que sube ahora a la Tribuna a leer su comunicación?

-No le conozco.

-No es especialista ni siquiera Médico; es un viajante de Comercio ¡Cosa más rara! él nos aclarará el misterio.

Y efectivamente, en voz clara nos lee su historia.

Tuvo un padecimiento de garganta. Tapia le hizo una extirpación total de la Laringe. Salvada su vida, pero a expensas de perder el don de la palabra. Y dedicado al Comercio, tal pérdida suponía la anulación completa de su vida social.

Ensayó cuantos aparatos se construyen para sustituir el órgano perdido, pero la mudez seguía siendo su completa desesperación.

Estudió el mecanismo de producción de la voz, las vibraciones reforzadas, las tonalidades de los sonidos; buscó materiales apropiados, compró chismes para trabajarlos y se dedicó a hacerse un aparato del que saliese su palabra clara y limpia como cuando la Laringe no había sido herida por el mal.

Y lo hizo: yo no sé después de cuantos tanteos, de cuantas vacilaciones, de constantes momentos de desalientos.

El día que colocándose la pieza mecánica, se oyó a sí mismo, creyó que la emoción iba a poder más que su voluntad que como iréis comprendiendo no es poca.

Invitado a dicho Congreso por el Doctor Tapia fué con su aparato donde leyó una notable Memoria y se vió rodeado por todos, y todos unánimemente reconocimos que era aquello el clou de la Asamblea Médica.

Solucionado queda pues en Bilbao y por un español, la más seria de las dificultades que socialmente ofrecía la extirpación total de la Laringe.

 

 

LA TRIBUNA, 10 Septiembre -1921

Enfermo inventor. Hablando sin Laringe.

¡Cómo la necesidad aguza el entendimiento hasta lo indecible!

Lector: voy a presentarte un hombre extraordinario, un verdadero genio; no voy a hablarte de un pintor, ni de un médico, ni siquiera de un torero, voy a hablarte del caso maravilloso de un comisionista de vinos que era guarnicionero y que la necesidad, esa odiosa potentísima, le ha obligado a ser inventor.

Este comisionista de vinos se llama Tadeo Pereda, y allá en su pueblo natal, se ganaba honradamente la vida eficazmente ayudado por su oratoria amena que tan gratos resultados proporciona a los que se dedican a esta clase de negocios.

Pues bien: habiéndole sido llevada a efecto a dicho señor la extirpación total de la Laringe por el sabio laringólogo español doctor Tapia el enfermo, como es consiguiente, quedó mudo.

Vista su desesperación de que le era imposible la vida social, le entregó el señor Tapia un aparato del doctor Gluck de Berlín, y después de someterse a un largo aprendizaje, lo tuvo que abandonar puesto que no conseguía hablar sino cuchicheando y proporcionándole una inmensa fatiga.

Después de ésto ha ensayado el aparato Delair de París, no pudiéndolo usar por presentar más molestias y dificultades que el de Gluck; también lo tuvo que abandonar.

En tales circunstancias y viendo que de ninguna manera conseguía hablar, intentó hacerse uno y así lo efectuó. Ya comprenderás lector los ensayos y ratos de preocupación que le pudo proporcionar para ser inventor del aparato que tanto bien ha proporcionado a la humanidad en general.

El cáncer de la Laringe, por desgracia muy frecuente, era de una gravedad extraordinaria puesto que traía como consecuencia la muerte o la mudez, y en este caso eran necesarias dos operaciones; ahora aun grave, lo es muchísimo menos que antes, puesto que solo es necesaria una operación según nuestro sabio doctor Tapia, en un tiempo, y pueden hablar sin Laringe perfectamente con el aparato inventado por este genial enfermo y operado que se llama Tadeo Pereda a quien muy sinceramente felicitamos.

DOCTOR FERNÁNDEZ PÉREZ.

 

 

 

NUEVO MUNDO  (Periódico Ilustrado)

En el número 975 del 12 de Septiembre de 1912, en las notas gráficas publicó un fotograbado en la forma siguiente:

Don Tadeo Pereda, guarnicionero de Almansa que habiendo quedado mudo por haberle sido extirpada la Laringe ha inventado un aparato que causó enorme sensación en el IV Congreso Otorinolaringológico celebrado en Bilbao, donde leyó una notable Memoria por lo que fué felicitado por todos los cirujanos congresistas allí reunidos.

 

 

 

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA
Telegrama del día 30  de Agosto de 1912.

En el Congreso Otorinolaringológico de Bilbao se discutieron varios temas, y el doctor Tapia presentó un enfermo al que le ha sido practicada la extirpación total de la Laringe y el cual habla perfectamente valiéndose de un curioso aparato inventado por el mismo operado.

ARCHANDA

 

 

EL MERCANTIL VALENCIANO

29 Agosto 1921. Memoria de un viaje:

Todo operado que tiene la desgracia de sufrir la extirpación total de la Laringe, como es natural queda sin voz condenado todo el resto de su vida a respirar por la abertura de la tráquea y a llevar constantemente una cánula metálica que le garantice la entrada y salida del aire.

El sabio cirujano berlinés doctor Gluck inventó un aparato de esta índole. Delair, de París, habilísimo mecánico, trató de perfeccionar el aparato de Gluck; otros hicieron trabajos en este sentido sin resolver por completo este difícil problema.

El aparato fonador, si bien mejoraba un poco la voz de los enfermos sin Laringe, en cambio resulta muy molesto su empleo porque la Laringe artificial se colocaba dentro de la boca, no produciendo una voz clara y el paciente casi siempre terminaba abandonando el complicado aparato valiéndose de su voz cuchicheada y faríngea que a lo largo se hace bastante comprensible.

Estaba reservada la resolución de un asunto de tan trascendental importancia a un español, a don Tadeo Pereda, de Almansa, enfermo a su vez operado hábilmente de extirpación total de la Laringe.

Este señor, comerciante de profesión, necesitaba de su voz para vivir y ganarse el sustento.

Adquirió cuantos aparatos había conocidos y no pudiendo utilizar ninguno de ellos, por deficientes y molestos, estudió la construcción de uno nuevo y lo ha conseguido de tal modo que este problema está completamente resuelto.

Podemos ya decir sin exageración que no se necesita la Laringe humana para poder hablar; el aparato del señor Pereda reemplaza de tal modo la Laringe humana y da una voz tan clara que únicamente oyéndole hablar se convence uno de tal maravilla, producto de una gran voluntad y una buena inteligencia.

La sencillez de este aparato cautiva ante las molestias que sufren los operados con los otros aparatos.

En la sesión del IV Congreso Otorinolaringológico, leyó el señor Pereda una razonada Memoria exponiendo las vicisitudes sufridas durante el empleo de los antiguos e invención de su nuevo aparato.

Y fué la admiración ante mecanismo tan ingenioso que tributamos todos los allí congregados una merecida ovación al señor Pereda, que honra desde ahora a todos los españoles, y dió la nota más sensacional de esta asamblea académica.

Su invento ha de traspasar las fronteras y ha de ser adoptado forzosamente por todos los laringólogos del mundo, porque no se conoce aparato de su género que ni remotamente se le aproxime en ventajas.

No puedo hacer más descripción de su sencillo mecanismo porque hasta hoy se reserva el secreto del inventor.

DOCTOR ANTOLIN CANDELAS.

Valencia 20 Septiembre de 1912.

 

 

DOCTOR  CASARES,  DE MADRID.

De los dos problemas en la Laringotomía, no menos importante que el quirúrgico es el social, tratando todos los que se dedican a la alta cirugía laríngea poder llegar a suplir el órgano por medio de aparatos especiales.

Dos han sido hasta hace poco los aparatos más conocidos: el aparato alemán del doctor Gluck y el francés de Delair, pero ninguno dió el resultado deseado.

Un operado español del doctor Tapia, Don Tadeo Pereda, de Almansa, ideó corregir este defecto construyendo un aparato separado de la cánula traqueal que se tenía con la mano en el momento de hablar y unido a la cánula mediante un tubo de goma por un pequeño enchufe lateral.

Algunas modificaciones se han hecho luego en cuanto a la forma y calidad del aparato, pero sin variar en lo fundamental el aparato Pereda.

 

 

DOCTOR  S.  HERNÁNDEZ,  DE MADRID.

El aparato fonatorio debe ser sencillo como el de Pereda; la manifestación de hacer pasar el aire por un tubo de goma alojado del chaleco con pretexto de calentarlo, le parece completamente antihigiénica graciosamente alcantarilla su chalequera.

 

 

MI VIAJE A PARIS

También fui invitado por mi operador doctor Tapia a el Congreso Internacional Otorinolaringológico que se celebró en París que siendo presentado ante todos los congresistas por el referido señor Tapia, leí la Memoria relativa a el aparato de mi invención que es con el que tenia la satisfacción de dirigirles la palabra a todos los señores congresistas presentes allí reunidos.

Al oírme con la perfección que se habla con el mencionado aparato, fué tan grande la ovación y el éxito obtenido, que me es imposible el poderlo describir pues no quedó un solo congresista sin felicitarme pensando en que este aparato sustituye la Laringe humana para hablar.

No creo necesario dar más explicaciones del perfeccionamiento del mencionado aparato; después de una conversación tan prolongada, que como habrán podido apreciar no proporciona ninguna fatiga y por lo tanto podrán juzgar las bondades prácticas del aparato de mi invención.

 

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Tantos son los artículos de periódicos y casos que pudiera citar de las muchas felicitaciones que he recibido por el invento tanto de la Prensa como de los doctores cirujanos con quienes he hablado, que resultaría muy pesado si los citase todos, y por lo tanto me voy a limitar solamente a manifestar a los señores lectores que con el aparato de mi invención paso la mayor parte del año viajando por España, ventilando mis asuntos y negocios de mi profesión, que es la de comisionista, ya podrán comprender lo mucho que hay que hablar en muchas ocasiones.

Yo hago las gestiones con mis clientes sosteniendo las conversaciones por prolongadas que sean, y finalmente hago una vida normal como antes de haber sufrido la extirpación de la Laringe, pues igualmente sucede a todo operado como yo.

Sufrí la intervención quirúrgica a la edad de 46 años, vengo usando el aparato 9 años y en medio de la desgracia sufrida tengo una gran satisfacción al pensar que después de haber perdido el don de la palabra y no poder entenderme con nuestros semejantes, me ha dado Dios un rayo de luz para inventar un aparato que aunque artificialmente me ha vuelto a la vida social y comercial resolviendo así el problema de mi vida, como pueden resolverlo mis compañeros de desgracia.

Desde que dí a conocer el referido aparato, varias han sido las tentativas que han hecho así doctores como mecánicos para la falsificación del mismo, pues a pesar de ser muchas y basándose siempre en las condiciones y construcción de mi aparato, no ha llegado ninguno a la perfección completa como el mío, lo que demuestra por la afirmación de todos los especialistas laringólogos que están de acuerdo y conformidad de que es el aparato para hablar más perfecto que existe en el mundo, y como tal fué reconocido y aprobado en el Congreso antes indicado en Bilbao.

NOTA.- El mencionado aparato es tan cómodo y tan práctico que puede llevarse siempre colocado, sin proporcionar molestia alguna; no entorpece la respiración en nada, y su peso es de sesenta a setenta gramos.

 

 

Tadeo Pereda González

ALMANSA (Albacete)"

 

 

 

 

 

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