3. LA SITUACIÓN DE LA COMARCA DURANTE 1705 Y 1706

 

 

En mayo de 1705, una escuadra anglo-holandesa de 170 naves partió de Lisboa llevando al pretendiente con un ejército de 20.000 hombres. Tras el infructuoso intento de tomar Cádiz, se internó en el Mediterráneo. El 8 de agosto, parte de esta flota desembarcó en la ciudad de Denia, dando un giro completamente nuevo a la guerra.

Fue Denia la primera plaza de la corona de Aragón en proclamar rey a Carlos III. Desde allí, los ingleses se apoderaron de Gandía y Alcira, llegando a Valencia el 16 de diciembre. Este período de cuatro meses fue suficiente para movilizar a los pueblos del Obispado de Cartagena, bajo las órdenes del titular don Luis Belluga. Durante la pascua de Navidad de 1705, permanecieron acantonadas en Almansa once compañías auxiliares integradas por voluntarios e Chinchilla, El Villar, Albacete, La Gineta, La Roda, Tobarra, Montealegre, Carcelén, Alpera, El Bonillo y Munera, de donde partieron el 16 de enero de 1706 para socorrer a Fuente la Higuera, amenazada por las tropas del pretendiente, que contaban con 600 hombres en Mogente. Mientras tanto, un tal don Juan Tárrega reclutaba voluntarios en Játiva y Onteniente, con los que pensaba sitiar y tomar Almansa por Fuente la Higuera y Ayora. Ante estas noticias, los almanseños procedieron a prepararse para resistir el asedio. A primeros de febrero, pudieron salir tres compañías con destino a Villena y Fuente la Higuera. Pese a todo, la villa se cercó, se pusieron centinelas en el castillo y se solicitó aprovisionamiento de pólvora y balas. Días después se informaba en el Cabildo de la capitulación de Fuente la Higuera. Sin embargo, esta población sería reconquistada en los meses siguientes, pues en mayo se hallaba de nuevo en poder de las tropas leales a Felipe V.

El 6 de dicho mes salían de Almansa doscientos hombres solicitados por el obispo de Cartagena para realizar una ofensiva hacia Bocairente y Alcoy. A finales de junto, se consiguió de nuevo la capitulación de Fuente la Higuera; los espías informaron de la presencia en dicha villa de doscientos jinetes y de setecientos ingleses más acampados entre los pueblos de Vallada y Mogente, así como de gran número de paisanos, que mostraban intenciones manifiestas de marchar sobre la villa de Almansa. 

El 6 de julio, se recibió en ésta una carta del comandante de Ayora, Diego Grau, pidiendo 25 arrobas de trigo, 8 arrobas de balas, 4 arrobas de pólvora y 2 fanegas de sal, reiterando su acatamiento a Felipe V; demanda a la que no pudieron acceder los almanseños por no haber podido realizar la siega todavía. En este sentido, se realizaron gestiones ante los adversarios con el fin de negociar una tregua que permitiese a ambos lados la necesaria recolección de sus mieses. Conseguido el alto el fuego, éste no tardó mucho en romperse cuando un almanseño fue hecho prisionero.

El 23 de julio llegó a Almansa el comandante de Ayora, informando de que aquélla había caído en poder de los aliados. Una semana después se recibió una carta de Montealegre en la que se comunicaba que Alpera se hallaba sitiada por el enemigo y solicitaba socorro inmediato. No hubo necesidad de ello, los alperinos se hicieron fuertes en un recinto fortificado y lograron repeler la invasión:

“...aunque los micaletes del Reyno de Valenzia, por el tiempo de su asedio y turbazión, intentaron inbadir a dicha villa de Alpera, no lo pudieron conseguir por aberse fortificado sus vezinos en vn rezinto dentro del qual estaban las casas del señor de la villa y la de Juan Zevrián de la Mota, su escribano, por cuia razón no rezivieron daño alguno en lo interior de dicha villa...”.

El 20 de agosto de 1706 se presentó en Almansa un tambor que portaba un despacho de don Juan Jacinto Tárrega y Salvador (a cuyo mando se hallaba acantonado en Ayora un regimiento de dragones reales del pretendiente) quien, como descendiente de almanseños,  conminaba a las autoridades locales a prestar juramento de fidelidad a Carlos III, ofreciendo a cambio algunas garantías de no tomar represalias si se aseguraba el tránsito libre de mercaderes, tropas, carruajes y demás bagajes del ejército aliado.

 

 

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