EL RELICARIO DE LA TORRE

 

 

 

 

 

   

 

 

 

Por Miguel-Juan PEREDA HERNÁNDEZ

   

 

Desde que en 1524 se acordara su edificación, la iglesia mayor almanseña surca el piélago de los siglos como una nave en pos de la eternidad. Cada generación aporta su particular esfuerzo para mantenerla a flote. Haciendo un breve resumen sobre la construcción de su única torre terminada, diremos que en su estructura podemos distinguir tres cuerpos perfectamente diferenciados.

 

 

El inferior es de sillería y constituye una de las dos bases que flanquean la magnífica portada; de planta cuadrangular, ambas fueron proyectadas por el arquitecto levantino Francisco de Figuerola y erigidas entre los años 1619 y 1624.

 

 

 Posteriormente, utilizando un material menos noble como es el ladrillo, se prosiguió levantando la torre del lado del Evangelio. A pesar de que en 1690 se nombraron comisarios de obras, en 1707 el segundo cuerpo tenía todavía muy poca altura y presentaba una cubierta provisional en forma de pirámide cuadrangular o chapitel, probablemente de madera y lona impermeabilizadas con brea.

En mayo de 1742 se había edificado todo el segundo cuerpo, donde se alojaron durante algún tiempo, además de las propias del templo, la campana y el reloj municipales. En octubre de 1779 se estaba fabricando, asimismo de ladrillo, el tercer y definitivo cuerpo, y se pensaba que las obras se dilatarían durante algunos años más. No obstante, el 20 de agosto de 1782, festividad de san Bernardo, concluyeron los trabajos con la colocación de una preciosa veleta de hierro forjado rematada por una cruz, en cuyo centro se colocó y soldó un relicario forrado de hojalata. Su contenido era el siguiente:  

 

 

    

Este relicario se instaló con la intención de preservar a los almanseños  de las malas nubes y tempestades. El entonces cura ecónomo de la parroquia de la Asunción, don Francisco Romero Navarro, certificó su existencia para veneración de los fieles y en testimonio para el futuro:

"En la ciudad de Almansa, oi veinte de Agosto, día del Señor San Bernardo Abad, en la torre que se ha concluido que mira a la Hermita del Señor San Josef, una de las dos de la Parroquial de Santa María de la Assumpción de la misma, siendo Maiordomo Fabriquero de ella don Domingo Marín de las Marinas, prebítero, se puso y colocó la veleta, en cuia Cruz su centro y medio se colocó un Relicario forrado de oja de lata, que se soldó para su seguridad, y contiene dos lígnum crucis, una pasta de Agnus, una medalla de San Christóval, otra de Santa Bárbara, una estampa de Nuestro Padre San Francisco, estampa y reliquia del Señor San Camilo y otras varias reliquias de diversos santos, todo defensa de las malas nubes y tempestades; y para la veneración de los fieles y que en todo tiempo conste, lo Certifico, anoto y firmo en la citada Ciudad de Almansa, dichos día, mes y año de mil setecientos ochenta y dos. Don Francisco Romero Navarro".

El hecho de que el propio clérigo considerase necesario matizar que se trataba de la torre orientada hacia la ermita de San José (actual plaza de la Constitución), demuestra su convencimiento de que en un futuro se construiría también la otra torre. En tal caso, la apariencia del templo, como podemos comprobar, hubiese sido bien distinta a la actual.

 

 

 

FOTOGRAFÍA: J. R. CAÑETE MARTÍNEZ Y J. F. PEREDA HERNÁNDEZ

 

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