PRIMER ACCÉSIT

 

 

 

 

 

 

 

1) DEGRADACIÓN DE LOS ENCINARES ALMANSEÑOS

Los fuegos periódicos degradan los encinares, dejando campo libre a la coscoja. La existencia de amplios coscojales en el término de Almansa, ya a finales de la Edad Media y principios de la Moderna, prueba el proceso de regresión a que se habían visto sometidos sus antiguos encinares. Hasta mediados del siglo XVI, los almanseños explotaron un subproducto de la abundante coscoja existente en sus montes: la grana.

EVOLUCIÓN REGRESIVA DE LA COMUNIDAD VEGETAL DEL BOSQUE DE QUERCUS ILEX

INCENDIOS

SUELOS CALCÁREOS

MARGAS

SUELOS SILÍCEOS

PERIÓDICOS

Quercus coccifera (coscoja)

Rosmarinus officinalis (romero)

Quecus suber (alcornoque)

FRECUENTES

Cistus albidus (estepa blanca)

Dorycnium suffructicosum

Arbutus unedo (madroño)

MUY FRECUENTES

Brachypodium ramosum (lastón)

Brachypodium phoenicoides

Heliantehmun gultatum

 

2) 1486: ORDENANZAS DE LA CABALLERÍA DE SIERRA

En las décadas finales del siglo XV, la riqueza forestal almanseña se encontraba ya en franca regresión, motivo por el que, el 8 de octubre de 1486, el Concejo aprobó unas ordenanzas destinadas a conseguir su protección. En ellas se sancionaba económicamente a quienes cortasen o quemasen carrascas o pinos, y se institucionalizaba la figura del caballero de sierra (agente forestal a caballo) encargado de las labores de vigilancia y denuncia de las infracciones.

 

 

3) 1536: ORDENANZAS DEL GOBERNADOR MIGUEL DE LUXÁN

En 1536 aún existían encinares y pinares en las partidas de Botas, La Fuente El Pino, El Pozuelo, Jódar, Valdeparaíso, El Campillo, La Sierra, Sugel, Las Hoyas de la Sima del Espino, La Barraca y Catín. El 6 de mayo de 1536, a instancias del gobernador Miguel de Luxán, eran elaboradas unas ordenanzas por las que el Concejo imponía penas económicas a quienes cortasen o quemasen encinas, pinos, olmos, álamos, sauces, robles, mimbreras, fresnos, lironeros (almeces)... Asimismo eran reglamentadas las talas, la corta para aperos de carros o labor y la recogida de grana, cepas o sarmientos.

 

 

 

4) 1567: CONSERVACIÓN Y REPOBLACIÓN DE ARBOLADO

El 11 de abril de 1567, por orden de Felipe II, una comisión municipal daba cuenta de la visita de inspección realizada a los montes del término: Se habían hallado pinares y encinares en las partidas de Botas, El Pozuelo, La Fuente El Pino, El Campillo y Catín. La partida del prado del “Almarjal” era idónea para plantar pinos donceles.

Algunos pagos de viña eran aptos para plantar olivos, higueras y otros árboles frutales. Las riberas de las Aguas de Zucaña y Alpera, así como la partida de Alcoy, por ser zonas húmedas, eran susceptibles de ser repobladas con álamos, olmos, sauces, mimbres...

El 13 de abril de 1567 el Concejo almanseño elaboraba nuevas ordenanzas destinadas a conservar y repoblar el arbolado de su término municipal: Los montes serían guardados y se condenaría con penas económicas a quienes quemasen o cortasen árboles. Se repoblaría con pinos donceles la partida del prado del “Almarjal”. Cada año serían nombrados dos caballeros de sierra y dos vecinos encargados de plantar árboles.

 

5) ORDENANZAS DE 1600

En marzo de 1600, una Real Provisión de Felipe III mandaba al Concejo de Almansa que redactase las ordenanzas necesarias para “...la guarda y conservación de los panes y viñas, dehesas y montes...”. El 9 de abril de 1600, era aprobado un nuevo ordenamiento por el que, el hecho de cortar o quemar carrascas por el pie se sancionaría con 4.000 maravedíes, y con 1.000 en caso de que se tratase de rama. Por cada pie de pino que se cercenase se incurriría en pena de 1.500 maravedíes, o en la de 300 tratándose de rama.

 

 

6) CONCLUSIONES

* Durante el período en estudio (1486-1600), el interés del Concejo de Almansa por la conservación de sus masas forestales fue en aumento, como lo demuestra el incremento del importe de las sanciones impuestas por cortar o quemar determinadas especies; pese a ello, los encinares continuaron desapareciendo.

* En 1567 ya se hablaba de repoblar los márgenes de los cursos de agua, con el fin de salvaguardar los llamados bosques de ribera, que constituyen un ecosistema privilegiado y último refugio para numerosas especies. Hoy, los cauces de Zucaña y Alpera, ya canalizados, apenas presentan unos cortos tramos arbolados de los que han desaparecido los olmos como consecuencia de la grafiosis.

* Podemos calificar de fracaso la estrategia de conservación basada en la simple guardería y en una tímida repoblación llevada a cabo con especies de crecimiento rápido, en detrimento de especies autóctonas (como la encina) de crecimiento lento pero mucho más resistentes a la acción descontrolada del fuego.

 

FUENTES: Archivo Histórico Municipal de Almansa.

 

 

 

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