NOTAS HISTÓRICAS SOBRE EL BALUARTE DE TORRE GRANDE

 

 

Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 

 

    La actual Torre Grande ha sido conocida indistintamente a lo largo de los siglos por los nombres de Burjarón, Burjaharón, Boriaharón, Bujaharrón, Burxa, Burfçefierón, o Torre de los Catalanes. Su topónimo es árabe (la raíz “bury” significa torre), y su parte inferior, el sótano, conserva paredes de tapial de mortero de cal y arena de origen almohade; obra sobre la que se levantan los cuerpos del siglo XV.

    En el momento de la conquista del territorio por las huestes castellanas, en torno a 1242, Burjaharón era una pequeña aldea o alquería que el rey Alfonso X el Sabio, por carta fechada en Sevilla el 9 de octubre de 1264, cedía a los almanseños: “...por fazerles merçed, dámosles el heredamiento que dizen el Hondón del Almugrón, assí commo va del algibe que está en la carrera de Ayora contra Almansa; e otrossí les damos la alcaría que dizen Boriaharón con todos sus términos...”. Donación que, haciéndose extensiva a los términos de Carcelén, Alpera, Bonete y el Hondo, quedaba confirmada por otro Privilegio Real de fecha 15 de febrero de 1265: “...les damos que ayan por término e por aldeas de Almansa para siempre, Alpera, e Carçelén, Bonete, e el heredamiento que diçen el Fondón de Almogrón ansí como va del algibe que está en la carrera de Ayora contra Almansa, e el alcaría que diçen Burxa...”.

    Finalizando el siglo XIV, figuraba como señor de la Torre de Burjaharón don Jaime de Ayerve, un caballero catalano-aragonés vecino de Almansa, a cuyo concejo (ayuntamiento) representó en 1386 en el acto de constitución de la Hermandad del Marquesado de Villena. En aquellos momentos, la Torre solía verse atacada con relativa frecuencia por musulmanes, ya que no contaba con una población suficientemente adiestrada para su defensa: “...dicha Torre de Burjaharón estava en lugar solitario e muy peligroso, donde se recrecía e podrá recrecer munchos peligros, muertes e cativerios por los moros infieles, esto por cabsa e razón que la dicha Torre de Burjaharón non estava poblada de gentes que entendiesen en la defensyón de los cristianos que andavan por los caminos resistiendo a los dichos ynfieles moros...”. Por este motivo, don Jaime de Ayerve consiguió que el rey castellano Enrique III eximiese del pago de tributos reales a quienes se instalasen a vivir en ella, así como que delimitase una dehesa en torno a ella; medidas éstas destinadas a fomentar el repoblamiento del lugar:

“...el dicho señor rey don Enrrique e los otros señores susodichos conformaron la dicha dehesa de Burjaharón, mandándola guardar por los mojones que se syguen: primero, el casar de don Gil; e dende, al casar a çerca del camino real que va a Xátiva; e dende, por la rada del atochar çerca del dicho camino a vn mojón questá en el dicho atochar; e dende, otro mojón adelante en aquel derecho questá en el dicho atochar; e de aý, al mojón que dizen de las carrascas; de allí, al mojón questá çerca el çerro de la Sima; e dende, al dicho çerro e Sima; e dende, a la çingla de las Peñuelas en la costera del çerro; e de aý, a vn mojón questá en vna mata; e de aý, a otro mojón questá ençima de la torre Burjaharón, en el alto aojante el camino que va a Villena; e de aý, a otro mojón questá ençima del Aguzadera, questá el dicho mojón a la parte del dicho camino de Villena; e dende, por çerca de la cueva del çerro, a vn mojón questá çerca de la dicha cueva, en vna matarruvia; e por la solana del çerro de la dicha cueva, al Cantal Pardo; e por la dicha solana, va a recodir al dicho casón de don Gil...”.

    En el primer tercio del siglo XV ostentaba el señorío de la Torre de Burjaharón Alonso Ximénez de Pina, también de clara estirpe aragonesa, que andaba en litigios con algunos vecinos por cuestión de lindes; de manera que, el 19 de octubre de 1428, el alcalde de mestas del obispado de Cartagena, Juan de Altarriba, confirmaba el antiguo amojonamiento de la dehesa en los siguientes términos:

“...e por mi vista la dicha dehesa e los mojones que a la sazón heran malparados, e avida mi ynformaçion, acordé que por serviçio de Dios e de los dichos señores reyes e por bien de la cosa pública e por la cabsa susodicha que la dicha torre Burjaharón oviese ocasión de ser mejor poblada, mandé enfestar e alçar e amojonar e guardar la dicha dehesa de Burjaharón por los mojones e hitas syguientes, las quales conçerté e puse en alguna parte majorando e declarando aquellos por mi mano en la forma siguiente: primero, todo el casar de don Gil; e dende, por el llano hazia en derecho del casar questá çerca del camino real que va a Xátiva ay tres mojones, vno en pos de otro en la dereçera del dicho casar; e dende, a todo el dicho casar del dicho camino de Xátiva; e de aý, por la rada del atochar çerca del dicho camino real, otro mojón en el dicho atochar; e dende, a otro mojón, en aquél, derecho en la dicha rada questá en el dicho atochar çerca del dicho camino; e en aquél, derecho adelante en la dicha rada e atochar, otro mojón; e ende, a otro mojón questá en el dicho atochar e rada; e dende, buelve a otro mojón questá en canto del atochar entrante de la cañada que va al Puerto; y de aý, traviesa por la dicha cañada en que ay tres mojones en el llano; e dende, a vn mojón questá de la parte del dicho Puerto açerca del çerro de la Sima en vn refoyo; e dende, al dicho çerro de la Sima e a la dicha Sima; e dende, a otro mojón questá en la cordellera de las Peñuelas en la costera del çerro; e de ay, otro mojón de vna matarruvia çerca de vna ranblilla e derramador que viene de la sierra la Yedra; e dende, adelante, otro mojón del atochar; e dende, a otro mojón de vn texo; e dende, otro mojón questá en vn otero çerca del hexido de la torre hazia la parte de la sierra de la Yedra; e de aý, al mojón questá en somo del alto de la dicha Torre e hexido, aojante el camino de Villena; e dende, al mojón de vn casarejo questá hazia la parte del Tollo de Burjaharón, questá hazia el dicho camino de Villena, el qual está en derecho del Aguzadera; e dende, a otro mojón questá ençima de la ranbla que viene de los Majadales de hazia el dicho Tollo e del çerro de la Cueva; e dende, al mojón questá çerca de la cueva del çerro, el qual mojón está en vna matarruvia; e dende, a otro mojón questá de­recho del Cantal Pardo; e dende, al dicho Cantal Pardo; e dende, otro mojón questá en aquél derecho çerca del corral viejo a la parte del abaxo, el qual está en la solana del çerro de la Cueva; e dende, recuden al dicho casón de don Gil...”.

    

En la primera mitad del siglo XVI se produjo una nueva controversia respecto a los límites de esta propiedad, por lo que tuvo que intervenir el alcalde mayor del Marquesado de Villena que, con fecha 8 de noviembre de 1536, ratificó el emplazamiento de los mojones establecido anteriormente, citándose los hitos establecidos en: el Casar del camino de Xátiva, la balsilla de Miguel Galiano, un peladillo en un cerrillo a 47 pasos del camino real de Xátiva, un atochar, la Cañada del Puerto, el camino de Burjaharón al Puerto, el pie del cerro de la Sima, la Sima, las Peñuelas, la Rambla de la Sierra de la Yedra, otra ramblilla, el camino de Villena, la Rambla de los Majadales, el cerro de la Cueva (hoy cerro de Los Prisioneros), el Cantal Pardo.... No obstante, pese a ello, su entonces dueño, don Alonso de Pina, continuó pleiteando hasta conseguir, en 1561, sentencias de vista y revista y Real Carta Ejecutoria de la Real Chancillería de Granada a su favor. 

    En junio de 1693 figuraba como propietario de las referidas Torre y dehesa de Burjaharón don Miguel Catalá, que recurrió de nuevo a la Chancillería de Granada, donde consiguió Sobrecarta de la Ejecutoria, por la cual se ordenaba a la justicia almanseña que garantizase la guarda de los límites de la dehesa y admitiese las denuncias contra los ganados que entrasen en ella para pacer o abrevar.

 

   

En abril de 1793, en vista de que, como consecuencia del transcurso del tiempo, se habían deteriorado algunos de los mojones, y a petición de don Miguel Catalá y Calatayud (alias don Alonso de Pina), con­de de Cirat y Villafranqueza y Grande de España, el escribano Antonio Romero Navarro, por orden del alcalde mayor almanseño, don Manuel López de Azcutia, reconocía y daba fe pública del emplazamiento de los 28 hitos que delimitaban la dehesa de la Torre, los cuales coincidían exactamente con los expresados en anteriores amojonamientos, a saber:

    Al Norte, los mojones del 1 al 10 estaban dispuestos en un atochar contiguo al camino viejo de San Felipe (antes Játiva), proseguían por el Cerrito Pelado, a 47 pasos de dicha vía, para volver a la rada del atochar y alcanzar el derramador de la Rambla del Zurridor, desagüe de la Sierra de Rúa.

     Al Este, los mojones del 11 al 14 discurrían por la cañada y bancal del Puerto hasta llegar al arroyo del cerro de la Sima o del Tesoro.

     Al Sur, los mojones del 15 al 28 estaban situados en torno a la cumbre del cerro de la Sima o del Tesoro, la cordillera de Las Peñuelas, dos ramblas originadas en la Sierra de la Yedra, un tejo y una calera situados cerca del camino de Villena, el Tollo (lodazal, barrizal o ciénaga) de Boriaharón, la Rambla de los Majadales, y la Rambla de desagüe del cerro de la Cueva o de Los Prisioneros.

     Al Oeste, la propiedad sólo tenía dos mojones, el 1 y el 28, y limitaba con la Cañada y las tierras de don Juan Pérez Herrasti y Pulgar.

     Para terminar, y una vez expuestas las principales fuentes documentales que conocemos relacionadas con Torre Grande, únicamente apuntaremos que su entorno es, en general, de una gran belleza plástica, y el torreón, dentro de su modestia, no tiene nada que envidiar desde el punto de vista histórico a otros conjuntos monumentales que pasan por ser los más representativos de nuestra ciudad.

 

 

FOTOGRAFÍA: José Cantos Lorente

 

 

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