ALMANSA BAJO EL SEÑORÍO DE LOS MANUEL

 

 

Miguel Juan Pereda Hernández

 

 

En 1276, Alfonso X cedía Almansa a su hermano el infante don Manuel, que en aquellos momentos era adelantado de Murcia y poseedor de un importante señorío que incluía las tierras de Elche, Elda, Sax y Villena.

El 13 de noviembre de 1276, don Manuel confirmaba a los almanseños los fueros y franquezas otorgados por su hermano diez años antes.

Pero ¿quién era don Manuel? Se trataba del hijo menor del rey de Castilla y León, Fernando III el Santo, y de doña Beatriz de Suabia (hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico).

Antes de darle a luz, su madre tuvo un sueño en el que un ángel le anunció que de aquel linaje nacería “el vengador de la muerte de Cristo”. Por eso, cuando don Manuel fue armado caballero, su padre le concedió un escudo heráldico en el que, alterando el orden de los cuarteles de las armas de Castilla y León, los castillos fueron sustituidos por manos aladas portando espadas (en recuerdo del ángel de sueño): “...quarterones blancos y bermejos así derechamente commo los traen los reys; et en el quarterón bermejo do anda el castiello de oro, puso él vna ala de oro con vna mano de omne que tiene vna espada sin bayna...”.

En definitiva, un blasón digno de un rey que el propio Fernando III, en su lecho de muerte, consideraba como el mejor legado hecho a su hijo, junto con su propia espada “Lobera”: “...dauos la mi espada Lobera, et dauos estas armas que son sennales de alas et de leones...”.

 

 

Don Juan Manuel, hijo de don Manuel y gloria de las letras castellanas, nos describe en su obra “El Libro de las Armas” el significado de su escudo familiar: la espada de plata alude a la fortaleza y a la justicia; la mano, representa a la sabiduría y a la firmeza; mientras que el ala de oro recuerda tanto al ángel del sueño de doña Beatriz de Suabia como al linaje imperial de la misma.

 

 

A la muerte de don Manuel en 1284, Almansa pasó a poder de su hijo don Juan Manuel que, nacido el 6 de mayo de 1282 en Escalona (Toledo), tenía apenas dos años, por lo que la administración del territorio quedó en manos de la viuda del infante, doña Beatriz de Saboya, que el 28 de octubre de 1285 confirmaba los privilegios almanseños.

Don Juan Manuel amplió considerablemente el señorío heredado de su padre y llegó a ostentar los títulos de Príncipe, Señor y Duque de Villena. También fue un gran literato, cuyas obras más conocidas son: “Crónica Abreviada, Libro de las Armas, Libro de la Caza, Libro del Cavallero et del Escudero, Crónica Conplida, Libro Enfenido o Libro Infinido, Libro de los Estados, El Conde Lucanor, Prólogo General y Tractado de la Asunción de la Virgen”.

Como hecho curioso, diremos que Almansa figuraba entre las villas que ofreció como garantía de sus capitulaciones matrimoniales y la de su hija. Así, vemos, como cuando en 1299, don Juan Manuel se casó con Isabel de Mallorca, ofreció como garantía de pago de la dote las rentas de algunas de sus posesiones, entre ellas las de Almansa —también las de Elche, Aspe, Monóvar, Villena, Sax y Yecla—.

El 28 de marzo de 1306, contraía segundas nupcias en Valencia con doña Constanza, hija del rey Jaime II de Aragón, que contaba con seis años de edad, ofreciendo como garantía sus fortalezas de Almansa, Yecla, Sax y Salvatierra. La infanta residiría en el castillo de Villena hasta cumplir los 12 años, en que se consumaría el matrimonio.

La renovación de las capitulaciones matrimoniales fue fijada para el 3 de abril de 1312, en Játiva. Dos días más tarde, los procuradores de la villa de Almansa presentaban ante el rey aragonés sus cartas de poder y obligación de garantizar el pago de la dote por parte de su señor; y hacia la segunda quincena de junio, haría lo propio, en Alcira, el alcaide de la fortaleza almanseña.

Fruto de este matrimonio nacería Constanza, que llegaría a ser reina consorte de Castilla y de Portugal. En abril de 1339, a la hora de fijar la dote para la boda de su hija con el heredero del trono portugués, establecida en 800.000 doblas, don Juan Manuel ofrecía como fianza algunas de sus villas, entre ellas Almansa, así como Villena, Sax, Yecla, Hellín...

Don Juan Manuel instituiría las Juntas de Procuradores, una asambleas consultivas a las que acudían representantes de los vecinos de cada localidad para sancionar actos públicos, garantizar capitulaciones matrimoniales y plantear problemas de todo tipo. Las primeras las convocó en Játiva, en 1312, para prestar pleito homenaje a su suegro Jaime II de Aragón; a ellas asistieron procuradores de Villena, Sax, Yecla y Almansa. Más solemnes fueron las Juntas celebradas en Villena en 1331, convocadas por don Juan para nombrar heredero a su hijo don Fernando, a las que acudieron representantes de todos los municipios del señorío y el obispo de Cartagena.

También llevaría a cabo una calculada política de planificación territorial de su señorío, encaminada a estimular su poblamiento, incentivar la expansión de los cultivos y aumentar sus rentas.

En el caso de Almansa, sus iniciativas siguieron una doble vía. Por un lado, intentó y consiguió dejar perfectamente delimitados sus términos; así, en 1306, quedaban momentáneamente solucionados los problemas de la mojonera con Ayora; en 1316, eran revisados los límites con Chinchilla; en 1338, se firmaba una concordia con Montealegre; y en 1341, se hacía lo propio con Caudete.

Desde el punto de vista económico, y para fomentar la llegada de nuevos pobladores a Almansa, las actuaciones de don Juan Manuel abarcaron desde el fomento de proyectos hidráulicos y manufactureros, hasta las exenciones fiscales y repartos de tierras.

El 15 de abril de 1338, don Juan Manuel ratificaba el acuerdo alcanzado entre los concejos de Chinchilla y Almansa, que el mismo había promovido, para repartirse, equitativamente, el aprovechamiento de las aguas de Alpera. Serían los almanseños los encargados de construir, totalmente a su costa, una acequia que les permitiese sacar el agua de los carrizales de Alpera para conducirla hasta sus campos de labor.

La distribución del caudal se realizaría en intervalos de diez días, de los que, durante seis, Almansa disfrutaría dos tercios del caudal y Chinchilla-Alpera un tercio; mientras que durante los otros cuatro, a Almansa le correspondería un tercio del agua y a Chinchilla-Alpera dos tercios. El caudal se fraccionaba en tercios con el fin de que la acequia se mantuviese siempre húmeda y pudiesen funcionar los molinos y batanes que se pensaba construir a sus orillas.

Tres meses después, 27 de julio de 1338, volvían a reunirse representantes de ambos concejos para pactar el emplazamiento de seis abrevaderos a lo largo de toda la acequia ―tres en cada término municipal―. La limpieza y mantenimiento de todos ellos correría por cuenta de Almansa.

El 1 de octubre de 1341, don Juan Manuel eximía del pago de impuestos, durante un período de cuatro años, a todos los hombres y mujeres llegados a Almansa como nuevos pobladores desde el 24 de junio de aquel año, así como a los que llegasen hasta el 29 de septiembre de 1342. Un día después dejaba dispuesto que a todos ellos se les hiciese donación de solares en los que edificar sus casas y tierras para plantar viñas.

El 10 de marzo de 1346, cuando las aguas de Alpera ya llegaban a nuestros campos, don Juan cedía al concejo almanseño sus tierras de regadío. Don Juan se reservaba para sí la explotación de los molinos y batanes ya construidos y los que fuesen edificados en adelante, el importe de las penas destinadas al mantenimiento del castillo, así como 80 tahúllas de tierra que deseaba entregar a su hombre de confianza y alcaide de la fortaleza almanseña, Diego Flores de Cuéllar, con el fin de recompensarle por el trabajo que éste se había tomado en supervisar la construcción de la acequia del Agua de Alpera. Doce de dichas tahúllas se encontraba “...tras el castiello de Almansa que yo di por huerta...”.

En contrapartida a esta donación, el concejo de Almansa debería abonarle 3.000 maravedíes, que don Juan Manuel destinaría“...para ayuda a llabrar el myo castiello de y de Almansa...”.

 

 

Don Juan Manuel mostró asimismo un interés especial en promocionar la fabricación de paños, por lo que fomentó la producción de lana y mantuvo su monopolio sobre los batanes. De esta manera, entre las villas de Almansa y Chinchilla se desarrolló una importante actividad manufacturera que, a mediados del siglo XIV, ya conseguía exportar parte de su producción fuera del señorío.

El éxito de la empresa estuvo ligado a los batanes construidos por el señor a lo largo de la acequia del agua de Alpera. Para su consolidación, concedió exenciones fiscales a la exportación de paños, aplicó medidas proteccionistas frente a las importaciones y reglamentó el uso de la bolla o sello que garantizaba el origen del producto. El proyecto fue dirigido directamente por don Juan, tanto como una estrategia para el desarrollo económico de su señorío, como para la obtención de beneficios personales.

 

 

La figura de don Juan Manuel fue recordada largo tiempo y, a pesar de que su estirpe desapareció pronto, los almanseños continuaron honrando su memoria, al igual que los vecinos de otros lugares próximos que también formaban parte de su señorío, como Villena, Sax, Hellín, Tobarra, Albacete..., que años después llegaron incluso a incluir las manos aladas portando espadas del blasón de los Manuel en sus escudos municipales, aunque posteriormente, en muchos casos fueron olvidadas y modificadas por desconocer su auténtico significado, transformándose en brazos, águilas, murciélagos...

 

 

Don Juan Manuel murió en 1348 y su hijo y sucesor, don Fernando Manuel, dos años después. La herencia recayó en la hija de este último, doña Blanca Manuel, que al poco de que sus vasallos le rindieran pleito homenaje, fue llevada a Sevilla por Pedro I el Cruel, donde fue retenida hasta su muerte en 1360; acto seguido, el monarca anexionó el señorío a la Corona. Nueve años antes, el 4 de noviembre de 1351, el rey castellano-leonés ya había confirmado los privilegios, fueros y franquezas de Almansa.

 

FUENTES:

PRETEL MARÍN, A. "Don Juan Manuel, señor de la llanura"

http://www.dipualba.es/iea/digitalizacion/obras.htm#Don%20Juan%20Manuel,%20señor%20de%20la%20llanura.

PRETEL MARÍN, A. Las armas de los Manuel en la heráldica municipal de la provincia de Albacete.

http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/CECLM/ARTREVISTAS/ALBASIT/Alb11Pretel.pdf

 

 

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