LA VISITA DE PABLO IGLESIAS A ALMANSA

 

Miguel- Juan Pereda Hernández

 

Numerosos testimonios orales venían afirmando que el fundador del Partido Socialista había visitado nuestra ciudad en, al menos, una ocasión; noticia de la que, hasta ahora, carecíamos de fuentes escritas. 

Fruto del tesón de Antonio Blanco, la Asociación Pablo Iglesias de Almansa, por medio de Pedro Cantos, solicitó el asesoramiento de la Fundación Pablo Iglesias, desde donde Aurelio Martín Nájera, director del Archivo y Biblioteca de dicha entidad, remitió copia de un ejemplar del periódico “El Socialista” correspondiente al 4 de junio de 1909, en cuya página 2 se nos ofrece una detallada crónica de la visita.

Efectivamente, Pablo Iglesias estuvo en Almansa en torno al domingo 23 ó lunes 24 de mayo de 1909. El viaje estaba organizado por la Federación de Agrupaciones Socialistas de la Región Valenciana, cuyo secretario federal, Sanchis[1], le acompañó a lo largo de toda la denominada “excursión de propaganda”. A su llegada a la estación de ferrocarril almanseña, Iglesias fue aclamado por un numeroso y expectante público que, tras someterle a un efusivo saludo, le acompañó hasta una casa donde tuvo ocasión de descansar durante algunas horas y asearse antes de asistir al mitin previamente convocado.  

Todos los obreros de la ciudad se mostraban alborozados ante la presencia del “...infatigable y virtuoso propagandista...”, motivo por el que el Teatro se llenó “...de bote en bote...”. El acto fue presidido por Cuenca [2] e intervinieron en él José Lorite Castor[3], Sanchis[4] y Pablo Iglesias. Las palabras de los dos primeros fueron muy bien acogidas y premiadas con calurosos aplausos, mas el discurso del fundador del Partido Socialista dio lugar al desbordamiento del entusiasmo general.

Según el corresponsal de “El Socialista”, durante la intervención de José Lorite, los republicanos asistentes al mitin, capitaneados por algunos concejales de dicha filiación, intentaron provocar un pequeño desorden al que el propio público se encargó de poner fin, conminando a salir a la calle a los ocho o diez alborotadores “...con las orejas gachas...”. Parece ser que el altercado estuvo promovido por un individuo procedente de Cartagena[5]

En cuanto al contenido del discurso almanseño de Pablo Iglesias podríamos estructurarlo en torno a las siguientes líneas generales:

 

“EXCURSIÓN DE PROPAGANDA POR LA REGIÓN VALENCIANA. Acordada ésta por la Federación de Agrupaciones Socialistas de la región, ha dado comienzo el 23 del actual. La realiza nuestro querido amigo Pablo Iglesias, solicitado previamente por el Comité regional, acompañándole en la excursión el secretario de la Federación, compañero Sanchis.

En Almansa. A la llegada del compañero Iglesias á esta localidad, esperaban en la estación gran número de correligionarios, que estrechaban efusivamente la mano del admirado maestro, á quien acompañaron hasta la casa donde se hospedó. La más franca alegría reflejábase en los semblantes de aquellos buenos compañeros, que tantos deseos tenían de conocer personalmente á Iglesias. Toda la población obrera mostrábase alborozada por tener como huésped, siquiera fuese por unas horas, al infatigable y virtuoso propagandista. Esto explica que el mitin aquí celebrado estuviese concurridísimo, llenándose de bote en bote el teatro de la población, en cuyo local se dió. Presidiólo el compañero Cuenca, y hablaron Lorite, Sanchis é Iglesias. Las palabras de los dos primeros fueron acogidas con asentimiento y premiadas con calurosos aplausos; pero donde el entusiasmo desbordóse fue al hablar el maestro. Reseñar el discurso de éste ocuparía demasiado espacio y además no reflejaría, ni con mucho, la belleza de la oración. Baste con decir que el examen analítico de la sociedad burguesa fue tan claro, tan convincente, que hacía prorrumpir al público en aplausos y aclamaciones: cómo los pequeños propietarios no podían temer la expropiación socialista cuando son absorbidas sus propiedades por la gran propiedad; cómo ésta siembra la miseria y los dolores que siente el proletariado; cómo el fenómeno se registra por igual en países cuya forma de gobierno es la monárquica que en la republicana; la necesidad de contrarrestar los desastrosos efectos de la dominación capitalista por la acción sindical y política, agrupándose los obreros en Sociedades de resistencia y alistándose en las filas del Partido Obrero. Y al llegar á este punto señaló de manera tan precisa la diferencia de nuestro Partido de todos los demás, que no dejó duda alguna en el ánimo de los oyentes. A este propósito rebatió cuantos argumentos y calumnias emplean los republicanos contra los socialistas, demostrando la nobleza, la abnegación y desinterés de nuestro Partido, contrastando estas virtudes con la conducta egoísta, ambiciosa y de ruindad de los jefes del republicanismo. Y terminó con una excitación á los obreros de Almansa para que sumen su esfuerzo á la obra común de los explotados de todos los países, que ha de dar por resultado la felicidad humana.

Durante el discurso de Lorite, los republicanos de la localidad, capitaneados por sus concejales, promovieron un pequeño desorden que sofocó el público, obligando á salir á la calle á los alborotadores. Toda la población, sin distinción de clases, censura la conducta de los republicanos, pues hasta nuestro mayores enemigos califican de mal educados á los que alborotaron, extrañando que en el pueblo de Almansa, que nunca dió pruebas de incultura, haya quien pretenda ponerle en ridículo ante los forasteros. De los obreros que no piensan como nosotros hay que decir que no se les ha pasado inadvertida la lección de democracia y libertad que les han dado los intolerantes republicanos. Con incidentes como ése no quedará un obrero en Almansa que no sea socialista. Todas las referencias llegadas hasta nosotros coinciden en que lo realizado por los republicanos obedecía á un plan previamente concebido para desbaratar el mitin y que éste no se celebrara, á fin de que apareciera como un fracaso para nuestro amigo Iglesias, impidiendo de aquel modo que éste pudiera hablar. La táctica empleada es copia de la que tanto han usado los anarquistas, y ha sido importada á Almansa por un individuo procedente de Cartagena. Pero les ha sido contraproducente: todo el público se indignó contra semejante proceder, y, como hemos dicho, los alborotadores, en número de ocho ó diez, tuvieron que salir del local con las orejas gachas...”.

 

 

 

Desde Almansa, Pablo Iglesias y Sanchis prosiguieron su viaje hacia Alicante, donde el 25 de mayo, en el Teatro Principal de dicha ciudad, intervinieron en un mitin, presidido por Monserrate Valero, junto a Verdes Montenegro[6], en el que también se produjo un contraste de pareceres con los republicanos. El 26 de mayo, ambos participaban en un acto público en el teatro de la población alicantina de San Juan[7].

 

 

 

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[1] Podría tratarse de Francisco Sanchis Pascual, notable figura del socialismo valenciano que en 1918 fue vicepresidente del XXI Congreso de PSOE. (En www.pspv.psoe.es/elpspv/historia.asp).

[2] Probablemente el mismo Cuenca de la sociedad de Zapateros que intervino en el mitin celebrado en el Centro Obrero en abril de 1904.

[3] Concejal socialista del Ayuntamiento almanseño en diciembre de 1909 y presidente de la Casa del Pueblo en octubre de 1910.

[4] Secretario de la Federación de Agrupaciones Socialistas de la Región Valenciana.

[5] En aquellos tiempos anarquistas, republicanos y socialistas pugnaban entre sí por atraer a los trabajadores hacia sus filas.

[6] José Verdes Montenegro (Madrid, 1865-México, 1939). Político español. Catedrático de filosofía en Madrid (1929), fue uno de los organizadores del Partido Socialista. Dirigió El mundo obrero (1901-1904). Es autor de “Boceto de ética científica” (1905), “Contra la guerra” (1918) y “Apuntes de psicología científica” (1922).

[7] El Socialista 04.06.1909. Página 2.