LA IMAGEN ALMANSEÑA DE SAN PASCUAL BAILÓN CUMPLE DOS SIGLOS

 

Por Miguel-Juan Pereda Hernández

 

      La imagen de San Pascual Bailón que se conserva en el Convento de los Padres Franciscanos de Almansa fue tallada en el año 1804 en el taller del imaginero murciano Roque López, uno de los mejores discípulos del gran Salzillo. Ha cumplido por lo tanto 200 años y se trata, sin ningún género de dudas, de la imagen de mayor calidad artística de cuantas actualmente se conservan en nuestra ciudad. La talla costó 900 reales y fue adquirida por mediación del entonces párroco de la Asunción don Pascual Marín Castaño, que precisamente un año antes había tenido cierto conflicto con los religiosos del convento almanseño.

 

   CARACTERÍSTICAS

   El experto en arte albacetense Luis Guillermo García-Saúco Beléndez tiene la obra perfectamente estudiada. Se trata de una imagen de madera policromada, cuyas dimensiones son: 158 cm de alto, 72 cm de ancho y 54 cm de profundidad. Es un buen ejemplo de la labor del taller de Roque López. La talla aparece reseñada en el Catálogo del Conde de Roche, entre las hechuras del año 1804, como «Un San Pascual Bailón, de cuatro palmos y medio, y la peana medio palmo, como el de Alguazas, para Almansa por mano de don Pascual Marín Castaño, cura, en... 900 reales».[1] El santo aparece medio arrodillado sobre unas peñas, con los brazos ligeramente abiertos y como en una divina contemplación. Sobre una nube con un querubín hay una custodia que es el objeto de contemplación del santo franciscano. 

   La escultura es buen ejemplo del trabajo de Roque López y de la estética contrarreformista barroca, llena de teatralidad, un tanto facilona, pero que calaba muy bien en la sensibilidad popular, precisamente ensalzando a un santo como éste, sencillo y humilde, e incluso cercano por tantas circunstancias a la población almanseña.

    

LA IMAGEN DE SAN PASCUAL ESTUVO EN LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE SEVILLA DE 1929

Almansa poseyó un rico patrimonio artístico y documental. Su presencia en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 no sólo se limitó a obras artísticas religiosas, sino que también fueron expuestos algunos documentos medievales de gran interés procedentes del Archivo Municipal , entre ellos algunos privilegios rodados que después pasarían al Archivo Histórico Provincial, donde se conservan.

 

 

Tres fueron las piezas prestadas por la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción: una Inmaculada, un Crucificado de marfil y un terno blanco. El convento de Franciscanos contribuyó con una imagen de la Dolorosa y otra de San Pascual Bailón, la única de toda la aportación religiosa almanseña a aquel evento que se ha conservado. Fue precisamente esta circunstancia de concurrir a la exposición sevillana la que evitó su destrucción durante la Guerra Civil, ya que, finalizada la muestra en 1930, un error llevó la escultura a Orihuela, donde permaneció hasta 1939; una vez concluida la contienda, fue devuelta de nuevo al templo de donde había salido diez años antes.

 

SAN PASCUAL BAILÓN Y ALMANSA

Pero ¿quién fue San Pascual Bailón y qué relación tuvo con Almansa? Trataremos de responder a estos interrogantes.

  Pascual Baylón Yubero nació en Torrehermosa (Zaragoza), el 16 de mayo de 1540. Siendo todavía niño, su padre le puso a pastorear el rebaño de un vecino de Alconchel, un pueblo cercano al suyo. 

  Cuando tenía 18 años decidió cambiar de aires. Era el tiempo de la trashumancia y se marchó con el ganado hacia Andalucía. Al llegar a Almansa, se encontró con que un ganadero local apellidado Osa de Alarcón necesitaba un pastor, por lo que se quedó a su servicio durante algún tiempo. Más tarde pasó a Monforte del Cid, y después a Elche, donde trabajó cuidando ganado por toda la Vega Baja.

    Parece ser que Pascual Bailón ingresó en la Orden Franciscana hacia 1564 y profesó durante algún tiempo en el convento almanseño, del cual fue nombrado, en 1576, maestro suplente de novicios. Aquel viejo convento había sido fundado muy poco antes, el 16 de noviembre de 1563, por Fray Antonio de Llerena, en torno a la ermita de Santiago:  “...y assí, aviéndole dado licencia, tomó possessión para fundar convento, en una hermita que estaba extramuros, distante 400 pasos a la parte oriental, intitulada de Santiago...”. Durante los dos años siguientes se llevaron a cabo las obras necesarias para acoger a los religiosos, unas dependencias de gran austeridad como mandaba la regla de los Franciscanos Descalzos: “...fabricóse muy ceñido y pobre como ya se ve, siendo apenas capaces las celdas de que una persona se pueda estender en ellas y tan angostos los pasillos, que no pueden ir dos religiosos juntos por ellos...”.

   Según las crónicas hagiográficas, Pascual participó en 1579 en la procesión que los almanseños hacían por voto cada 6 de mayo hasta la ermita de Nuestra Señora de Belén para celebrar la fiesta de San Juan de Mayo: "...Afligida la villa de Almansa por los años de 1579 a causa de una terrible sequía, resolvió hacer una procesión general a Ntra. Sra. de Belén, distante de allí legua y media, para alcanzar por su protección el rocío del cielo sobre la tierra. En el día señalado salió el bienaventurado Pascual, en medio de la multitud, los pies descalzos, una pesada cruz en las manos, una corona de espinas en la cabeza, y una soga muy gruesa al cuello, manifestando con lamentos y lágrimas que sus pecados eran la causa de aquel castigo [...] conmovióse todo el pueblo a la vista de tan penitente espectáculo, vertiendo lágrimas de arrepentimiento...".

    Pascual fue fraile durante casi treinta años, Almansa, Jumilla, Valencia, Elche, Ayora, Játiva, Villena, Jerez y Villarreal, fueron testigos de los milagros de su caridad, para con los hermanos del convento y de fuera, y de sus fervores eucarísticos. Su extrema humildad no le impidió ser un profundo intérprete de la teología y los misterios divinos, por lo que se dice que poseía el don de la ciencia infusa. Murió en el convento de Villarreal el 17 de mayo de 1592.

    Los Congresos Eucarísticos, la Confraternidad del Santísimo Sacramento y la Adoración Nocturna, así como los pastores, lo tienen como patrono. Beatificado por el Papa Pablo V en 1618, fue canonizado por Alejandro VIII en 1690. Su festividad se conmemora el 17 de mayo.

    En 1691 se celebraron en Almansa festejos populares acompañados de justa poética con motivo de la canonización de San Pascual. El 24 de diciembre de 1692, a propuesta del Convento de Franciscanos, el Ayuntamiento almanseño designaba a San Pascual Patrón Particular Segundo y Protector de la villa. Al solicitar la confirmación del Obispado, se respondió desde éste que el nombramiento no sería válido si no contaba con el refrendo de todo el pueblo, motivo por el que, el 16 de enero de 1693 se celebró concejo general abierto en la ermita de San José y, por votación nominal de todos y cada uno de los vecinos de Almansa, se eligió Patrón y Protector a San Pascual Bailón, señalándose el 17 de mayo como fiesta de precepto.

 

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[1] ROCHE, Conde de: Catálogo de las esculturas de don Roque López, discípulo de Salzillo. Murcia, 1889. Pág. 35.