150 ANIVERSARIO DE LA LÍNEA DE FERROCARRIL ALMANSA-ALICANTE

 

 

Por Miguel-Juan PEREDA HERNÁNDEZ

 

El 15 de marzo de 2008 se cumplen 150 años de la entrada en servicio de la línea de ferrocarril Almansa-Alicante, motivo por el que hemos decidido elaborar este artículo.

Almansa, 29 de febrero de 2008.

 

 

El 1 de junio de 1852, varios comerciantes y propietarios alicantinos, dispuestos a conseguir que la línea del ferrocarril Aranjuez-Almansa continuase hasta el puerto de Alicante, formaron una compañía anónima por acciones, con un capital social de 50 millones de reales (25.000 acciones de 2.000 reales). En agosto de aquel año, la suscripción quedaba cubierta en su totalidad. La concesión fue otorgada por Real Decreto de 4 de septiembre de 1852, sancionada por otro de 22 de diciembre del mismo año y una Real Orden de 29 de agosto de 1853.

 

 

Pero la sociedad concesionaria no llegaría a acometer las obras, sino que llegó a un acuerdo con el empresario José de Salamanca, para que éste construyese la línea por 46 millones de reales. En enero de 1854, se esperaba que su unión con la línea de Aranjuez a Almansa culminaría en el verano de 1855, expectativa que no se vería cumplida. Dos de los trabajos más complejos serían los correspondientes al túnel de Elda y el puente de Novelda.

Los trabajos del túnel de Elda comenzaron a finales de mayo de 1854, con la excavación de dos pozos, lo cual permitió atacar la montaña desde seis puntos. En las labores de explanación trabajaban 1.945 hombres, 93 carros y 55 caballerías menores; mientras que en las obras de arte (estaciones) estaban empleadas 44 cuadrillas de albañiles que utilizaban gran número de carros para el transporte de los materiales, así como numerosos canteros que extraían sillares en las canteras de Novelda. En junio de aquel mismo año, se planeaba perforar un tercer pozo en el túnel, con el fin de atacar la obra por ocho puntos y concluirla a principios de abril de 1855 (50 días antes de lo previsto).

En diciembre de 1856, estaba siendo construido el puente sobre el estrecho de la rambla de Novelda, de 24 metros de altura. Uno de sus estribos se había asentado a siete metros sobre el terreno y el otro, sobre roca, a ocho metros de profundidad. Todo él era de hierro y de un solo tramo de 30 metros de luz. Ya estaba completamente terminado el túnel de la Torreta de Elda y había sido levantado todo el pilotaje del tramo sobre el río Vinalopó, inmediato al mismo.

A finales de 1856 existían 16 kilómetros de vía asentada y otros 14 estaban preparados para recibir el carril, de modo que las máquinas podrían circular muy pronto a lo largo de los 30 kilómetros distantes entre Alicante y Novelda. De las ocho locomotoras que habían llegado al puerto de Alicante, una de ellas había sido probada satisfactoriamente entre el puerto y San Vicente. En ella viajaron el gobernador civil y otras personalidades; el propio José de Salamanca fue el encargado de abrir el regulador que la ponía en marcha, y su conductor fue el ingeniero Retortillo. En aquellos momentos, se pensaba que la línea estaría acabada en julio de 1857.

 

 

No obstante, hacia el último trimestre de 1857, dos obras vendrían a retrasar el proyecto, como fueron las del puente sobre el río Vinalopó, que estaba a falta de colocar los bastidores, y el puente del Estrecho, del cual se había construido uno de sus estribos y un tercio del otro.

El 3 de enero de 1858, a las ocho y media de la noche, salía de Madrid el primer tren que habría de recorrer íntegramente la línea. En él viajaban el empresario constructor, José de Salamanca, y sus invitados. La expedición, que no tenía carácter oficial, transcurría felizmente y con toda normalidad cuando, a la salida de Almansa, supuestamente por un descuido del guarda-agujas, descarrilaron dos vagones. Solucionado el percance, el tren llegaba a Alicante a las 12:30 del día 4, habiendo empleado 16 horas; aunque hemos de tener en cuenta, que se habían perdido 90 minutos en Almansa y otras dos paradas que fue preciso realizar para inspecciones.

 

 

Finalmente, el 15 de marzo de 1858, entraba en funcionamiento la totalidad de la línea ferroviaria que unía Madrid con Alicante, que sería inaugurada de manera oficial por la reina Isabel II, en un viaje realizado entre finales de mayo y principios de junio de 1858.

 

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