LA BATALLA DE ALMANSA SEGÚN

 EL HISTORIADOR HENRY KAMEN

 

(KAMEN, H. “Imperio. La forja de España como potencia mundial”; Círculo de Lectores; Barcelona 2003; pp.509 y 510).

 

En su obra "Imperio", tomando como fuente a su compatriota Arthur Parnell, el historiador inglés afincado en España Henry Kamen nos ofrece otra versión de la batalla de Almansa, evidentemente desde el punto de vista británico:

"...Los años 1705 y 1706 fueron particularmente infortunados para las fuerzas franco-españolas de la Península. Hacia finales de 1705 la armada británica posibilitó la captura de Valencia y Barcelona y en el verano de 1706 el ejército portugués ocupó Madrid; un momento particularmente triunfal para los soldados portugueses, que apenas podían creerse que hubieran derrotado a la poderosa monarquía española.

Temiendo lo peor, en febrero de 1706 Luis XIV nombró a Berwick mariscal de Francia y lo envió a España para que dirigiese la campaña contra los portugueses; un año después, el rey francés desplazó a España un nuevo contingente de soldados franceses al mando de su sobrino, el duque de Orleans.

James Fitz-James, primer duque de Berwick, era hijo ilegítimo de Jacobo II, último rey católico de Inglaterra, y de la hermana del duque de Marlborough. Contaba treinta y cuatro años había estado al servicio de Francia con rango de general desde 1693.

En la primavera de 1707 se vio al mando de todas las tropas francesas de la península Ibérica, inmersas en una campaña por recuperar la ciudad de Valencia. Muy pronto, las fuerzas británicas y portuguesas a las órdenes del conde de Galway y del marqués das Minas presentaron batalla.

Al alba del 25 de abril, Berwick situó sus efectivos en un terreno elevado con vistas a la llanura que se extiende ante la localidad de Almansa. Era mediodía antes de que las fuerzas de Galway alcanzaran la llanura y se alinearan aproximadamente a kilómetro y medio de la posición del ejército borbónico.

Las tropas franco-españolas, comandadas por Berwick, Popoli y d’Asfeld, sumaban en torno a 25.000 hombres; la mitad eran franceses, había también un regimiento irlandés y el resto eran españoles.

Galway y Minas contaban con unas fuerzas considerablemente menores, de alrededor de 15.000 hombres, de los que la mitad eran portugueses, una tercera parte ingleses y el resto holandeses, hugonotes (protestantes franceses) y alemanes; no había españoles.

La batalla, que comenzó a primera hora de la tarde y duró unas dos horas, dio como resultado una derrota completa de las fuerzas de Galway. Las bajas de los aliados se cifraron en al menos 4.000 muertos (en su mayoría ingleses, holandeses y hugonotes) y 3.000. Habrían sido mucho mayores de no ser porque la mayor parte de los portugueses salieron huyendo poco después de comenzar la lucha.

Entre muertos y heridos las bajas de Berwick fueron también muy sustanciales: en torno a 5.000. Orleans llegó al día siguiente de la victoria, demasiado tarde para compartir su gloria. Berwick, que siempre se consideró inglés y evitó en lo posible combatir con los ingleses, invitó a los oficiales prisioneros a un gran banquete que celebró en su honor dos días después.

La importancia de Almansa, la batalla decisiva de la Guerra de Sucesión en la Península, está fuera de toda duda. Gracias a ella, Felipe V recuperó Valencia definitivamente, el principal ejército aliado fue destruido, se recobró la iniciativa moral y el archiduque se vio obligado a confiar únicamente en los recursos de sus partidarios catalanes.

En Almansa, el mariscal duque de Berwick salvó la sucesión borbónica. Años después, Federico el Grande Prusia la describió como la batalla más impresionante del siglo...".

 

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