LAS BANDERAS Y LA BOMBA DE LA BATALLA DE ALMANSA

 

 

Por Miguel-Juan PEREDA HERNÁNDEZ

 

 

 

 

Escasos son los objetos relacionados con la batalla de Almansa que se conservan; tan solo la mitra, la alabarda y la gualdrapa expuestas en el Santuario de Nuestra Señora de Belén (indumentaria original del Vitorero) ostentan, por tradición oral, tal categoría; aunque, evidentemente, por lógica, deben existir otros muchos restos hallados por particulares en el campo de batalla de los que no tenemos noticia, los cuales son atesorados como oro en paño por sus dueños, ocultos en sus domicilios; ¿no sería éste el momento más adecuado para sacarlos a la luz?

 

1. BANDERAS

Desde mayo de 1709, permanecieron expuestas en la iglesia de Santa María de la Asunción seis de las más de 120 banderas capturadas a las tropas del archiduque don Carlos de Austria, tras su derrota en el campo de batalla. Por orden de Felipe V, el 30 de abril de dicho año, llegaban a Almansa seis de ellas, que fueron entregadas a don Luis Enríquez de Navarra. Se trataba de enseñas de los ejércitos de Portugal, Holanda, Inglaterra y tres territorios pertenecientes al imperio alemán.

 

Bandera portuguesa

Bandera holandesa

Bandera inglesa

 

Un batallón inglés (con el número 64) y otro holandés (con el 63) en las inmediaciones de la Puerta de la Villa. Con casaca azul, dos escuadrones españoles de Órdenes Viejos, mandados por don Joseph de Amezaga, que derrotaron completamente a los primeros a las mismísimas puertas de Almansa.

 

El 1 de mayo de 1709, la Corporación Municipal ordenaba que el día tres, festividad del Triunfo de la Cruz, dichas banderas fuesen llevadas al Ayuntamiento para ser exhibidas desde los balcones de la Sala Capitular (actual Casa de Cultura); aquella misma tarde, serían conducidas, enastadas, portadas por seis caballeros y acompañadas solemnemente por la Compañía de Milicias de Almansa, hasta la iglesia mayor, donde deberían permanecer expuestas en calidad de trofeos "...ha honrra, gloria de Dios Nuestro Señor y de su Bendita Madre...". Un siglo después, en 1807, todavía continuaban en el templo, aunque se encontraban bastante deterioradas, por lo que se pensó en restaurarlas con motivo de la conmemoración del I Centenario de la Batalla.

"En la villa de Almansa, primero día del mes de mayo de 1709; con el Señor Don Francisco Ossa Galiano Spuche, theniente de corregidor, se juntaron en la Sala Capitular della los señores regidores que abajo firmarán, prezedida la zitación hordinaria como lo han de vso y costumbre, para tratar y conferir cosas tocantes a el seruicio de Su Magestad y bien de esta República; y auiendo tratado y conferido acordaron lo siguiente:

El Señor Don Luis Enríquez de Nauarra, Cauallero del Horden de Montessa, Castellano del Castillo y fortaleza de esta villa y Gentilhombre de la Boca de Su Magestad, dijo que ayer día treinta de abril reciuió las seis banderas militares con que Su Magestad, Dios le guarde, a sido seruido honrrar a esta villa, para que en memoria del glorioso triunfo que en este campo tubieron sus Cathólicas Armas, venciendo y derrotando totalmente a sus Enemigos Aliados, se coloquen en la Yglesia Mayor de esta villa ha honrra, gloria de Dios Nuestro Señor y de su Bendita Madre, las quales dichas seis banderas son la una del Exército de Portugal, otra de las tropas de Olanda, otra de las de Ynglaterra, y las otras restantes parezen ser según sus colores y diuisas de las de Alemania, las quales están enastadas como deuen para el dicho efecto; da quenta a esta villa para que resuelua lo más conbeniente.

Y oído por los señores capitulares, resolvieron que el día tres del corriente que lo es del Triunfo de la Cruz, el dicho Señor Don Luis Enríquez, a quien acompañará el presente escribano, aga traer las dichas seis banderas enastadas a este Ayuntamiento, y en los balcones de esta Sala Capitular se expongan públicamente, donde estarán asta la tarde, y se sacarán con la deuida solemnidad y acompañamiento de la Compañía de Milicias, a cuio capitán se participará esta noticia para que lo preuenga, y se conducirán a la Yglesia Mayor de esta villa, adonde se colocarán en el sitio y forma que semejantes trofeos se acostumbran, dando recado al reverendo cura y clero para su recivimiento de la misma suerte; y respecto de no auer en esta villa bastante número de Caualleros Capitulares que puedan lleuar las Banderas, y componer Cuerpo de Comunidad, para que esto se aga con la decencia correspondiente a acto tan onorífico, el Señor Don Francisco Galiano Spuche, Cauallero del Horden de Santiago y Alférez Mayor de esta villa, quien precisamente a de lleuar una de ellas, conbide en nombre de esta villa a cinco Caualleros de los de primera representación de ella, que lleuen las otras cinco restantes formando fila, con ellas en las manos, en medio del Cuerpo de Villa, que saldrá formada desde la Casa de este Ayuntamiento, adonde todos acudirán con puntualidad a la hora que se les señalare; y con esto se concluió este cauildo y lo firmaron sus mercedes.

Don Francisco Ossa Galiano Spuche, Don Francisco Galiano Spuche, Don Luis Enríquez de Navarra, Don Nicolás Ochoa, Don Thomás Galiano Spuche. Ante mí, Lucas Martínez Piña".

 

 

2. BOMBA

Hasta hace poco menos de un siglo todavía se conservaba en la Casa Consistorial una bomba de la Batalla de Almansa. Pero el 22 de febrero de 1911, a propuesta del concejal José María Galiano Pina, la Corporación aprobó por unanimidad que fuese donada al Museo de Artillería de Madrid, adonde fue enviada poco después.

"A propuesta del Sr. Galiano, se acuerda por unanimidad que la bomba existente en el Ayuntamiento procedente de la Batalla de Almansa, celebrada en los Campos de esta Ciudad el 25 de Abril de 1707, sea donada al Museo de Artillería de Madrid por ser dicho objeto de gran mérito histórico...".

El 5 de abril del mismo año, se daba cuenta de la R. O. de 29 de marzo de 1911, por la que el Ministro de la Guerra agradecía al Ayuntamiento almanseño la donación. Gracias a la gentileza de Francisco Catalán, disponemos de una fotografía de aquella bomba que nunca debería haber salido de Almansa.

 

 

Como vemos, en aquellos tiempos se valoraba bien poco el patrimonio local, y es que aquella misma Corporación, poco después, tendría la osadía de proponer a la Superioridad ni más ni menos que la ¡¡demolición del castillo!! Afortunadamente, el 15 de septiembre de 1911, se recibía un oficio del Gobernador Civil que prohibía la explotación de las canteras existentes en el cerro del Águila y ordenaba dejar en suspenso el derribo de la fortaleza hasta en tanto el Ministerio de Fomento se pronunciase al respecto.

Hoy, por unas u otras razones, a la hora de conmemorar el III Centenario de la Batalla de Almansa, lamentablemente, ya no disponemos ni de las banderas ni de la bomba susodichas; objetos que, de conservarse, constituirían sin duda auténticos referentes icónicos en los fastos que se avecinan. ¿Cuántos visitantes tendría una Exposición en la que pudiéramos mostrar todavía aquella bandera inglesa rendida en Almansa?

 

 

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