JUNIO DE 2008: SESQUICENTENARIO DE LA BANDA DE MÚSICA DE ALMANSA

 

Las primeras referencias escritas sobre la existencia de una Banda de Música en Almansa datan de junio de 1858. Estamos, pues, asistiendo al 150 aniversario de una agrupación que, bajo diferentes denominaciones, ha venido y viene proporcionando cultura, así como alegrando la vida a generaciones y generaciones de almanseños. Sirva este artículo para agradecer públicamente el esfuerzo de todas cuantas personas han hecho, hacen y harán posible su continuidad.

Almansa, junio de 2008. Miguel Juan Pereda Hernández .

 

A principios del siglo XIX, todavía no existía en nuestra ciudad ninguna agrupación que pudiera parecerse a lo que hoy entendemos por una banda de música; hecho reconocido explícitamente por el Ayuntamiento cuando, en abril de 1807, pretendía conmemorar el Centenario de la Batalla de Almansa con una serie de actos y, para mayor lucimiento, proyectaba traer “...música de fuera de la población atendiendo a no haberla en éstta...”.

En 1844, ya funcionaba en Almansa una agrupación de cornetas y tambores, para cuyo mantenimiento, el presupuesto municipal de aquel año contemplaba una partida de 480 reales en concepto de salario de dos meses. Pese a ello, cuando en agosto de aquel mismo año visitó Almansa la familia real, el Ayuntamiento justificó un gasto de 1.300 reales “...por pago y conducción a la música de Onteniente”.

 

 

El primer testimonio escrito que particularmente hemos hallado sobre la existencia de una Banda de Música en Almansa está relacionado, precisamente, con otra visita regia; la realizada, el 3 de junio de 1858, con motivo de la inauguración oficial del ferrocarril del Mediterráneo, que a mediados de marzo de aquel mismo año había entrado en servicio desde Almansa hasta Alicante. Hemos de tener en cuenta que la línea de Madrid a Almansa funcionaba desde el 17 de noviembre de 1857, mientras que la de Valencia a Almansa sólo llegaba hasta Alcudia de Crespins.

A primeros de mayo de 1858 se informaba de los preparativos del viaje. Partiendo de Aranjuez, con una servidumbre de más de 100 personas, sus majestades y altezas viajarían en tren hasta Albacete, donde permanecerían el 24 de mayo; su destino siguiente sería Alicante, donde se detendrían los días 25, 26 y 27. El viaje desde Alicante hasta Valencia lo harían por mar. Los reyes permanecerían en Valencia desde el 28 de mayo hasta el 2 de junio, en que partirían en tren hasta Alcudia de Crespins, desde donde, en coche de caballos, viajarían hasta Almansa, para permanecer en la ciudad el 3 de junio y regresar el 4, de nuevo en ferrocarril, a su punto de partida.

 

 

La noche del 2 al 3 de junio de 1858, Isabel II, su familia y un numerosísimo séquito llegaban a Almansa en carroza y coches de caballos. La comitiva real hizo su entrada por la carretera de Valencia, discurriendo por las calles Corredera y Cerrado (Antonio Machado) hasta llegar a una casa sita en la calle Nueva, propiedad de José Galiano, donde la reina, su esposo y los infantes se alojaron, y a la que mientras permanecieron en ella se dio categoría de Palacio. Al día siguiente, sus majestades y altezas visitaron el Ayuntamiento y, por la calle Huescas (Mendizábal), se encaminaron hacia la estación, donde tomaron el ferrocarril para regresar a Aranjuez.

Unas semanas más tarde, el Ayuntamiento almanseño remitía la cuenta de gastos del viaje al Gobierno Civil para su aprobación definitiva y, en una carta aneja, hacía constar “...el servicio estraordinario y penoso prestado por la Música de aficionados de esta población...”, a la cual proponía gratificar “...en justa proporción a sus servicios...”, siempre y cuando el gobernador civil así lo autorizase.

 

 

Una vez obtenida la conformidad de la máxima autoridad de la Provincia, la Corporación dispuso “...gratificar también cual corresponde y por el trabajo extraordinario que ha hecho con el viage de SS. MM. y AA. con las partidas siguientes: A la música de la población 300 reales...”.

 

 

Aquella primera Banda de Música almanseña sería una agrupación muy parecida a las militares, pues sus uniformes, con espadín y ros, semejarían a los del ejército, y en su instrumental habría un predominio absoluto de tambores y metales; tal y como podemos apreciar en la fotografía cedida por Antonio Megías Gascón.

 

 

Parece ser, que el fin primordial de aquella agrupación, cuyos instrumentos habían sido adquiridos por el Ayuntamiento, era el de acompañar a la Corporación Municipal en sus desfiles cívicos; sin olvidar tampoco, su disponibilidad a la hora de proporcionar recreo y diversión a los ciudadanos en momentos señalados del año, como Navidad, Semana Santa, Fiestas Patronales o Feria.

No obstante, todo parece indicar, que los miembros de aquella primitiva Banda de Música eran un tanto díscolos y no se sujetaban a ningún tipo de disciplina, como consecuencia de la exigua y esporádica gratificación económica que se les dispensaba; motivo por el que, en agosto de aquel mismo año, el Ayuntamiento acordó recoger sus instrumentos y demás útiles para depositarlos en el archivo municipal, a la espera de una reorganización que no tardaría en llegar.

Pero todo ello no sería sino el principio de una larga y memorable historia, cuyas vicisitudes dimos a conocer en su día en nuestro trabajo titulado "La Sociedad Unión Musical de Almansa (1929-2001)", que forma parte del libro Jornadas de Estudios Locales número 4, "Música y músicos almanseños", editado por el Excmo. Ayuntamiento de Almansa en noviembre de 2003; texto al que remitimos a cuantas personas estén interesadas en abundar en el tema.

http://torregrande.usuarios.tvalmansa.com/cuadernillos/monografia4.htm

 

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