LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS DE ALMANSA

 

Miguel-Juan Pereda Hernández

 

  A comienzos del siglo XX surgió en nuestra ciudad una institución modelo: la Escuela de Artes y Oficios; un ambicioso proyecto educativo dentro del campo de la formación profesional que, con más o menos fortuna, prolongaría su andadura hasta los primeros años de la década de los sesenta.

 

1. SU PUESTA EN MARCHA

El 28 de noviembre de 1907, a instancias de Francisco Polop Carsí, jefe local del Partido Conservador, se reunía una comisión encargada de redactar  los Estatutos de la Escuela de Artes y Oficios de Almansa, cuya presentación oficial tuvo lugar el 5 de marzo de 1908, en el Teatro Principal, en un solemne acto al que asistieron, entre otras autoridades, el gobernador civil de la provincia, José del Castillo Soriano, y el diputado a Cortes Jacobo Serra Valcárcel[1]. Su Reglamento General[2], compuesto por 57 artículos distribuidos en dos títulos de cuatro capítulos y una disposición final, había sido aprobado en Junta General el 9 de febrero de 1908, siendo presentado al Gobierno Civil de Albacete el 5 de octubre del mismo año.

- Título I. De la Asociación de la Escuela de Artes y Oficios de Almansa.    

Capítulo I. (Arts. 1º a 5º).

Capítulo II. De la Junta General. (Arts. 6º a 10).

Capítulo III. De la Junta Directiva.

Sección 1ª. (Arts. 11 a 15).

Sección 2ª. Del Presidente. (Arts. 16 a 19).

Sección 3ª. Del Vicepresidente. (Art. 20).

Sección 4ª. Del Secretario. (Art. 21).

Sección 5ª. Del Vicesecretario. (Art. 22).

Sección 6ª. Del Tesorero-Contador. (Arts. 23 y 24).

Capítulo IV. De la Junta Técnica.

Sección 1ª. (Arts. 25 a 29).

Sección 2ª. Del Presidente. (Arts. 30 a 31).

Sección 3ª. Del Vicepresidente. (Art. 32).

Sección 4ª. Del Secretario. (Art. 33).

Sección 5ª. Del Vicesecretario. (Art. 34).

Sección 6ª. Del Bibliotecario. (Arts. 35).

Sección 7ª. Del Proveedor. (Art. 36).

- Título II. De la Enseñanza.

Capítulo I. (Arts. 37 a 43).

Capítulo II. Del personal Docente. (Arts. 44 a 47).

Capítulo III. De los Alumnos. (Arts. 48 a 56).

Capítulo IV. Del personal Subalterno. (Art. 57).

- Disposición Final.

 El domicilio social del Centro quedaba establecido en la calle del Progreso (hoy Pablo Iglesias) número 9 y se acordaba que, en caso de disolución, sus bienes serían repartidos entre los establecimientos benéficos de la localidad, a excepción del material científico, que sería donado a las Escuelas públicas de la misma. Su primera Junta Directiva estuvo integrada por el propio Francisco Polop (propietario), Manuel Jordán (químico y farmacéutico), José Simó, Lorenzo Martínez Arquero (notario), J. Arráez (industrial), Alberto Valero, Justo Mas (maestro), Francisco Jornet (maestro), Antonio Ferrer, Antonio Ibáñez, Enrique Giménez, Filiberto Toledo, José Lorite[3], Luis Soriano[4], Guillermo Abarca y Ramiro García.

 

 

 

2. OBJETIVO Y CONDICIONES DE INGRESO

La institución nacía con un objetivo muy claro: fomentar la educación e instrucción de las clases obreras almanseñas. Se podría pertenecer a ella tanto en calidad de socio como de alumno. Para poder ingresar, los socios deberían tener 18 años cumplidos y haber sido propuestos por otros dos. Serían motivos de expulsión: el impago de dos cuotas (establecida en 0,25 pesetas mensuales), el rechazo sin causa justificada de los cargos conferidos por la Junta General, el incumplimiento de las tareas encomendadas por dicha Junta o la Directiva, y el acuerdo de los 2/3 de la Asamblea ante una causa grave.

 

3. ÓRGANOS DE REPRESENTACIÓN

    La Asociación estaría representada por la Junta General de socios, la Junta Directiva y una Junta Técnica. La Junta General se reuniría de ordinario cada seis meses, en la primera quincena de enero para cubrir las vacantes de las Juntas Directiva y Técnica, y en la primera quincena de junio para aprobar las cuentas del año; así como en sesión extraordinaria siempre que lo acordase la Directiva o lo solicitasen por escrito al menos 20 socios.

    La Junta Directiva estaría integrada por once miembros, de los que seis serían designados respectivamente por la Junta de Defensa Local, el Centro Obrero, los profesionales titulados residentes en la ciudad, la Cámara Agrícola, la Industria y el Comercio, y los cinco restantes serían socios elegidos por votación libre en Asamblea General. Entre todos ellos se distribuirían los cargos de presidente, vicepresidente, secretario, vicesecretario, tesorero-contador y seis vocales, los cuales se renovarían cada dos años por mitad. Las atribuciones de la Directiva serían: inspeccionar y vigilar la Escuela; recaudar, administrar e invertir sus fondos; cancelar los contratos; celebrar rifas y exposiciones de los objetos elaborados; coordinarse con la Junta Técnica; así como nombrar y cesar al personal subalterno.

    La Junta Técnica tendría por objeto la dirección y la organización de las enseñanzas, entrando dentro de su cometido: aprobar los programas de las asignaturas del plan de estudios; distribuir los horarios de profesores, auxiliares, ayudantes y dependientes; realizar los exámenes de ingreso y de oposición a premio; nombrar los tribunales calificadores; vigilar la conducta de los alumnos; así como amonestar y suspender de empleo y sueldo a los dependientes de la Escuela que cometiesen alguna falta. Esta Junta Técnica estaría compuesta por todos los profesores del centro además de cinco individuos elegidos por la Asamblea General, entre los que se designarían los cargos de presidente, vicepresidente, secretario, vicesecretario, bibliotecario, proveedor y vocales, que serían renovables por mitad cada dos años.

 

4. ASPECTOS PEDAGÓGICOS

    Las enseñanzas quedaban estructuradas en tres secciones: Agricultura, Industrias y Comercio, divididas cada una de ellas en tres cursos con diversas asignaturas. Para que éstas pudieran ser impartidas se requeriría un mínimo de 10 alumnos matriculados. Las clases teóricas tendrían una hora de duración y se desarrollarían en los locales de la Escuela a primeras horas de la noche, mientras que las prácticas lo harían según acuerdo entre profesores y alumnos. El curso comenzaría el primero de octubre y concluiría el 15 de mayo. En los días festivos se organizarían conferencias y cursos breves de extensión universitaria, a cargo de invitados de reconocida competencia.

 Asignaturas de las distintas Secciones

CURSO

AGRICULTURA

INDUSTRIAS

COMERCIO

Aritmética.

Geometría.

Rudimentos de Física y Química.

Nociones Generales de Agricultura.

Aritmética.

Geometría I.

Rudimentos de Física y Química.

Dibujo I.

Prácticas de taller.

Aritmética.

Geometría.

Rudimentos de Física y Química.

Francés I.

Teneduría de libros I.

Mecánica Técnica Agrícola.

Química aplicada a la Agricultura.

Cultivos especiales.

Nociones de Topografía con dibujo técnico.

 

Ampliación de Aritmética y Elementos de Álgebra.

Geometría II.

Mecánica Técnica Industrial I.

Química aplicada a la Industria I.

Dibujo II.

Prácticas de Taller

Ampliación de Aritmética y Elementos de Álgebra.

Química aplicada a la Industria.

Francés II.

Teneduría de libros II.

 

Industrias Rurales.

Ganadería.

Legislación y Contabilidad.

Montaje, manejo y dibujo de máquinas.

Mecánica Técnica Industrial II.

Química aplicada a la Industria II.

Dibujo de máquinas.

Prácticas de Taller.

Teneduría de libros III.

Francés III.

Derecho Mercantil y Economía Política.

 

 

En un primer momento, la institución sólo contaría con profesorado de Aritmética, Geometría,  Física y Química, Dibujo, Agricultura y Agronomía, Teneduría de libros, y Francés, e impartiría sus clases gratuitamente mientras los presupuestos de gastos no se cubriesen con superávit. Los candidatos a ingresar en ella como alumnos deberían  tener 12 años cumplidos y superar un examen previo consistente en "...una prueba de escritura al dictado y en la resolución de cuatro problemas de Aritmética correspondientes a las cuatro operaciones fundamentales..."; se dispensaría de esta prueba a los interesados en cursar exclusivamente dibujo.

No se celebrarían exámenes finales, sino que quedaría a criterio de cada profesor determinar si el alumno había merecido o no la aprobación y facilitarle la certificación correspondiente. No obstante, y con el fin de estimular a los alumnos más destacados en cada uno de los siguientes aspectos: asistencia, puntualidad, buen comportamiento y mérito (este último comprobado por oposición y por lo tanto mediante examen), todos los años se otorgarían premios consistentes en diplomas, dinero, instrumentos, libros y herramientas; los cuales se entregarían en sesión pública al comienzo de cada curso académico.

 

 

 

5. TRAYECTORIA POSTERIOR

En repetidas ocasiones se intentó, sin éxito, dar carácter oficial a esta Escuela. Desde 1911 estuvo dirigida por Adolfo Sánchez Mejía[5], que atendía preferentemente las clases de dibujo y pintura al óleo. En 1935 la institución languidecía olvidada por casi todos, lo que motivó un emotivo editorial por parte de la prensa local dirigido a despertar el interés de los almanseños hacia ella:

"...Una institución local, la Escuela de Artes y Oficios emprendió una labor que condujo a resultados positivos patentes en la memoria de todo almanseño conocedor de la obra realizada en este centro. Poco o nada tendríamos que decir si nuestra Escuela hubiese seguido la marcha progresiva inicialmente trazada; su clase de dibujo, educadora de toda sensibilidad artística; su aspiración  a procurar toda mejora profesional, y las enseñanzas dadas como complemento y ampliación de conocimientos escolares, acreditaban toda una eficaz labor [...]. No comprendemos como pudo llegarse a un estado de abandono tal como el que hoy padece la Escuela de Artes, sólo queda en ella el afán de instrucción de unos muchachos y la abnegada labor de su director [...]. Es inconcebible que un centro creado para cubrir necesidades hoy más apremiantes que nunca, haya dejado de merecer la atención que tuvo de todo elemento social en el momento de su creación [...]. Esperamos un renacer de nuestra escuela hasta el momento en que el Ayuntamiento estudie su nueva organización y todos los almanseños veamos en ella el imprescindible centro educador de nuestra juventud"[6].

Hacia la segunda mitad de la década de los cuarenta figuraba como director del Centro un hijo del anterior, Adolfo Sánchez Cuenca, y en ella se impartía clases de carpintería, ebanistería, talla, contabilidad y cálculo mercantil (200 alumnos), así como de dibujo elemental, dibujo superior, dibujo del antiguo y pintura al óleo (185 alumnos)[7]. Estas últimas funcionaban a cargo de Pascual Gómez Arráez, discípulo aventajado de Sánchez Mejía que pronto ejercería como ayudante del maestro y después acabaría asumiendo las tareas de dirección; años más tarde, a comienzos de los sesenta, cuando el Colegio Episcopal quiso continuar la obra de la Escuela, pasó a formar parte de su cuadro de profesores. Posteriormente, Pascual Gómez continuaría dando clases particulares de dibujo y pintura en su domicilio de la calle “La Cárcel”, manteniendo su afición por la pintura hasta muy avanzada edad.

Muchos fueron los almanseños que pasaron por las aulas de esta institución. De todos ellos, el que ha logrado una mayor fama artística ha sido el escultor José Luis Sánchez, de la Real Academia de Bellas Artes, que tuvo oportunidad de asistir a sus clases en dos épocas distintas, en una primera durante su infancia y, años más tarde, al tener que regresar a Almansa desde Madrid con motivo de la Guerra Civil: “...Desde muy pronto empecé a asistir a las clases nocturnas de Artes y Oficios [...]. La amenaza de la guerra civil y las penurias que pasaban mis padres[...] les obliga a enviarnos de nuevo a Almansa [...]; allí tuvimos seguridad y volví a la escuela y a las clases de Artes y Oficios...”[8].

En resumidas cuentas, podemos decir que la Escuela de Artes y Oficios de Almansa, creada fundamentalmente para instruir a las clases trabajadoras, significó un precedente importante dentro del campo de la formación profesional. Sus planes de estudios eran, al menos en teoría, bastante completos, y su línea metodológica tan avanzada que eliminaba los exámenes finales y fomentaba la motivación de los alumnos mediante la concesión de premios. Lamentablemente, como en varias ocasiones ha ocurrido en nuestra ciudad con otras iniciativas, se le negaron tanto el apoyo oficial como la ayuda de posibles mecenas locales; razones por las que, a pesar de cumplir un papel importante, más en su faceta artística que en la profesional, no pudo alcanzar las ambiciosas metas soñadas por sus fundadores.

 

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[1] PÉREZ Y RUIZ DE ALARCÓN, J. "Historia de Almansa. Apuntes”; Madrid, 1949; p. 186. 

[2] Impreso en Almansa, en 1908, en la Imprenta de Constantino Sánchez, C/ San Sebastián, 19; 20 páginas tamaño cuartilla. Archivo particular.

[3] José Lorite Castor era maestro y figuraba en esta Junta como representante del Centro Obrero Local. Fue uno de los primeros concejales socialistas de Almansa, si no el primero, al resultar elegido en las municipales de 1909 en segundo lugar por el Distrito II, con 176 votos. En 1910 compuso el Himno al Árbol que cantaron unidos todos los escolares almanseños en una entrañable Fiesta del Árbol celebrada en marzo de aquel año. Fue también el primer presidente de la Casa del Pueblo.

[4] Luis Soriano Vidal era un militar valenciano afincado en Almansa tras su matrimonio con la rica propietaria de tierras Josefa Ulloa Arques, cuya afición a la fotografía nos ha legado una importante colección de positivos estereoscópicos en cristal de nuestra ciudad a principios del siglo XX ("Almansa a través del cristal". Edita Ayuntamiento de Almansa, 1999). Asimismo fue presidente del consejo de la Caja de Socorros, Ahorros y Préstamos de Almansa, fundada en 1904, con sede en su propio domicilio, calle Aragón número 11.  

[5] Destacado dibujante y pintor almanseño, condiscípulo de Sorolla, condecorado con la Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio por su meritoria labor. Ver CALLADO GARCÍA, Pilar. “Adolfo Sánchez Mejía”; Revista Oficial de Fiestas, 2001; pp. 156 y 157.

[6] "MECA". Periódico Independiente; núm. 3; Almansa, 10-03-1935; pp. 1 y 8.

[7] PÉREZ Y RUIZ DE ALARCÓN, J. "Historia...; pp. 187 y 188.

[8] TRAPIELLO, A. “José Luis Sánchez: el rescate de los signos”. Editorial Rayuela; Madrid, 1976; p. 177.